Estando a disgusto sencillamente se complica dar pie a algo; esperamos como quien espera un romántico bolero para decir "te quiero", un jazz para conocer un cuerpo, o un tango que aún en su tragedia guarda espacio para la ingenuidad de dos que celebran sin comprender.
Aquí se transita no porque falte algo, sino que es muy propio y aunque carezca de elocuencia no describe un ritmo, al menos no existente; de momento nada va y así abren muchas variantes más.
gatts
No hay comentarios:
Publicar un comentario