Muchos soles se han puesto ante
un hogar preparado para ello,
ante compañeros constantes y un cúmulo
de melodias que le obsequian sentidos.
Un austero espacio inmortalizado por
ideas, cuestionamientos, lúgubres tormentas,
esbozos de luz, sinfónicos esfuerzos y
plácidos acuerdos de fraternidad.
La certeza de una patria, el culto a una
identidad, el alivio de ver levantarse
cada boceto minuciosamente transmitido,
instruido, inculcado.
Apariciones que una voz evoca,
el correr de un comprensivo y vacilante amigo,
figuras que se plasman en un gris aliento
y la maravilla de siempre encontrarle.
Piezas talladas a placer de la necesidad,
vacíos que se respetan y se nombran,
un cubo de magia, una puerta que vocifera
y la imagen del deseo y la eternidad.
Así mis hermanos, es este pedazo de cielo
pintado para nosotros y el mundo;
así han de recordarse, como presentes y
espectadores de un templo... del depa.
gatts
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