evoca tantas y tantas conjeturas,
tantas como los destellos que
obsequia un firmamento en la cima
de una fresca noche de abril.
Tu figura representa arte,
no precisa una opinión,
se somete a cúmulos de interpretaciones
y rescata siempre un dejo de gusto.
Tu cuerpo, tu encantadora silueta,
toda una armonía soberbiamente
colocada y desplazada en un melódico andar que difícilmente
en una lectura puede lograrse.
Tu sombra, vestigio de tu aroma,
dictan la vereda de un cuadro,
cuadro que migra y morfa,
sustituye matices, momentos, lugares,
y siempre destaca tu estela naranja
y tu rostro trigueño.
gatts
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