los tiempos ocurren;
rituales bajo el mismo esquema,
pero si, las apariencias avanzan.
Marcas por excelencia, consagradas;
luces nuevas que cuyo brillo es
mayor al de otras tantas,
o al menos por el momento.
Un escenario inmejorable
con cada elemento que en él aparece;
un amor como nunca nadie supo
o sugirió, a vueltas de consumarse.
Existes ya en mi mundo,
y tal vez, ¿por qué no?, para siempre;
hablar sobre tu llegada
y desatar mi egoísmo, es mi reflejo.
Ya el camino que te trajo
entiende mis discursos,
y aunque lleno de sorpresa,
festeja sus intenciones.
No es que haya fórmulas
que arrojen siempre lo que uno persigue;
empiezo a creer que debí esperar al camino,
pero preferí aventurarme en nuestro sino.
Escuchaste mis conjeturas
sobre algo que en definitiva no domino;
igual quizá, sonreíste de un modo lacónico,
pero bastó para tramar lo siguiente.
En algún pasaje que aún no encuentro,
ya con la sobriedad muy distante
de mi rostro y características,
olvidé mis viejas conjeturas y te invité a crear nuevas.
Por extraña razón, quiero pensar,
el instante se resquebrajó y el mundo
que ahora imperaba, colapsó; y lo
que era idílico, se esfumó.
Te vi, pregunté por ti;
te hablé, te amé, te odié;
es con seguridad el amor más intenso que
ha podido existir; pero por tu indiferencia
te pedí que te fueras, respaldado por el valor que
le da a uno escuchar música infantil.
gatts
Wow!! muy padre tu soneto... !! =)
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