martes, 18 de marzo de 2014

Recuento

Los recuentos no son más que placebos para la nostalgia.

La memoria se manifiesta y sí,
se muestra el mundo donde el tiempo es aparte;
se muestran los días de veredas, de flores, de parques,
de árboles, de sombras, de manzanas, de algodones;
días cuando colocabas todas mis quejas
en la burbuja número 500 de tu goma de mascar
y las hacías volar para darme a cambio
una veta con olor a cereza.

No considero que se haya hecho tarde
ni que esos cúmulos naranjas jueguen en contra;
tantas cosas te evocan y sigo creyendo
que bastará vernos para resolver
que el resto lo inventaremos juntos.

Sí, igual disfruto los sonidos, los colores, los aromas;
nada de esto me condiciona.
Sí, estás en mis múltiples pláticas
de lunes, de jueves, de viernes;
y al final de tu participación, sonrío
por la certeza de coincidir en las tuyas los mismos días
o el resto de la semana.

Sin importar lo que sea, ten presente
que cada que nos encontremos
tendremos nuevas ideas, cosas nuevas,
una nueva versión nuestra, evolucionada,
que seremos siempre tú y yo y una libreta en blanco.




a. lombardo

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