Para el pequeño Larousse Ilustrado la filosofía es amor al conocimiento, ya si se consulta la RAE, Wikipedia, El Rincón del Vago o monografias.com, quizá venga algo más desglosado, vasto, explícito, pero groso modo esto sirve.
Según una amiga que estudió filosofía, todo el mundo hace filosofía; acorde a lo anterior, habré interactuado con grandes filósofos. Nunca investigué con qué se drogaban filósofos griegos o alemanes, pero alcohol y/o porro fomentan esta actividad.
Un ejemplo de esto son esos ya impresos lunes en Combate de los Pozos donde desaparecieron muchos más de Tres Deseos, algunos cuantos litros de gaseosa, algunos cuantos paquetes de arroz, una que otra tira de asado y muchas latas con atún; Ludo reloca rebotando en las paredes, nosotros fantaseando con las terrazas de enfrente, media sonrisa por la tranquilidad de un peculiar pensamiento y salir por Belgrano.
- Relajá que vamos muy aprisa.
- Ok.
- El que espera no desespera.
- Chúpame el mión.
- ¡Cállese pinche perro!
Para mi amiga, y sujetándome a lo que entendí de lo mucho que me explicó, la filosofía es un tremendo platillo con personas, experiencias, sensaciones como ingredientes. Hago una pausa para confesar que entre lo del jengibre, los conectores y la inexistencia del tiempo, sigo tratando de juntar los pedacitos de cerebro que tengo bajo mi custodia.
Mientras todos los reptiles estaban preocupados por el asadito e iban bajando las reservas cerveceras, comenzaron a tratar de resolver el mundo, a querer entender por qué el cangrejo va hacia atrás o si va hacia delante, y saltó el primer profundo.
- Según Spinoza, Dios hubiera dicho: "lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida".
- ¿Paz? - preguntó/respondió el típico que siempre se fastidia por esas pláticas.
- ¡Baruch, puños! - contraatacó el primer profundo.
- Y Dios ha muerto, según Nietzsche - saltó el segundo profundo.
- Y Pedro Infante está vivo, pasa todas las mañanas, según Arjona - atacó de nuevo el fastidiado.
- Pinche vatito cagapalos - se defendió el segundo.
- No puedo comprender lo que sería una libertad que me fuera dada por un ser superior, dijo Camus - aportó el tercero de los profundos - Y ya no estés chingando - se dirigió al fastidiado.
Entonces intervino el cuarto y más profundo de todos.
¡Déjense de mamadas y pónganse a pistear!
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