En tu cansada inmensidad albergas peaje, no del que esperas todo pero si del que le disfrutas de algún modo.
Te vistes en detalles y ofreces mil colores, la luz me muestra tu alegría, tu sonrisa; la oscuridad delata tu desnudez, tu talle, y tus suaves movimientos desorientan embarcaciones por temor y ansiedad de que estas les hallen.
Tu cobardía no la comparto, pero la respeto; y es que aún con tu plenitud, tu experiencia, tu bravura, tu inmensidad y tu inocencia, te muevas a donde sea y te manifiestes con tanta fuerza, demandas al navegante y demandas su presencia. Gracias Mar.
gatts
xq será que está tan bello
ResponderEliminar