Tengo que ser sensato y aceptar que a mi modo quise reabrir una puerta.
Tengo que ser honesto, pero todo se impregnó de luz opaca y tenue.
Tengo que ser humilde y entender que la derrota no es propia, sino de lo ocurrido.
Tengo que ser taimado y alertar tus errantes y frívolas conjeturas.
Tengo que ser elocuente y guiar el respaldo y la fe a donde les encontré.
Tengo que ser inocente para disfrutar la incertidumbre y atender la espera.
Lo nuestro no fue, es un camino a la nada; tal vez porque espero mucho, tal vez porque permaneces callada.
Amé fervientemente y no presupuesto siquiera las sombras de lo que había; tu lugar lo tienes, lo tienes en mi vida entera.
Me detengo, te miro y en ti encuentro lo que nos alejó y hoy nos garantiza el olvido.
gatts
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