tuve pocas opciones, entre otorgar una
sola gran tristeza o muchas pequeñas;
al final tanta crueldad no cambia el desenlace,
sólo podían quitarme la vida una vez entonces,
y una vez ahora.
Miro mi gente, que en efecto, aprende a ser feliz dentro
de la desgracia, escenifica aquellos trucos de infancia donde
había que dormir temprano o tentar nuestra fortuna
en los despiadados actos de algún demonio; hoy tenemos que
dormir temprano o exponer nuestra fortuna a las lúgubres
ideas de seres sin razón y en quienes avanza todo lo que
en la vida entiendo como malo.
Quise obsequiarme un tiempo más, como
cuando el compañerismo se conjuga y por fragmento
crea un espacio para el agradecimiento y la admiración,
la diferencia es que esos días se les arrebatan a muchos
para crear un espacio para el arrepentimiento y lo deleznable,
o al menos eso quiero creer.
Espero que lo que quizá pueda un día
plantear y suene a quimera, puedan palparlo,
recorrerlo, bañarlo, respirarlo todos quienes
se aproximen con curiosidad.
Y yo sólo sigo viajando a donde me inventan,
que aunque haya pocas opciones,
es la que más procuro; al final del día,
entonces y ahora, sólo puedo participar una vez.
gatts
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