viernes, 11 de agosto de 2017

Llegando llegaste

Para la Chinis carajuda, la más victorense de Yuríria, y escribo esto porque portas mucha bohemia Méndez...

Arranco con una breve confesión, y es que ante tal consigna esa fue la primer impresión; me sentí cual Joan Sebastian con Julián o Tommy y las cartas de Paco.

La gente debería enamorarse como tú, y no solo me refiero a encontrar algo de uno o una en otra persona, sino en todas las cosas: reír, viajar, emborracharse, bailar, comer un elote del modo que lo haces; dejar las dudas para quienes precisan evaluaciones para calmar la incertidumbre de si es el camino correcto; dejar los miedos para quienes alimentan la deplorable creencia de que algún día lo harán, como si fuesen a estar cualquier tarde.

Hasta que no se disponga de una manera física de volver en el tiempo, no es posible saber si era posible saber tanto de una persona sin conocerla, ahora están las redes y/o ciertos dispositivos que agilizan esta cuestión.

Pera de Goma tiene un tema de nombre "Tu mp3" y que plantea el dispositivo de una chica olvidado en un colectivo y encontrado por un chico; después el deseo de él por retoparse con ella y compartir gustos musicales afines revelados por la tecnología. Hay personas que no les gusta que vean su música (en teléfonos o reproductores) pues consideran que es como leer su diario personal.

___________________________________________________________________


En algún punto alertarían que era casi el video de una canción, una versión muy de parques y tiempos mejor invertidos que lo que oficialmente deberían cumplir de "Más extraño que la ficción", pero sin la voz del narrador sacudiendo la existencia.

El tipo se sentaba diario justo a un costado de donde el colectivo blanco con azul escupía a media universidad y tres cuartos de prepa, ahí bajo la relajante sombra de la valla de viejos árboles cuyas raíces despatarraron la vereda, justo terminando el puente. Pasaba horas pendejeando con su vecino y compañero de salón, poco resolvían y juntaban el dinero que era para sus almuerzos para convertirlo en dos refrescos y ocho cigarrillos sueltos -cuatro para cada quien-, o dos cafés con leche y la misma cantidad de cigarrillos. Jamás iban a clases.

Tan solo dos ocasiones la vio, ella quizá ninguna. La primera fue el día que ella bajó del colectivo y rápido tomó otro, pero fue suficiente para que él quisiera verla a diario, encararla y pasear o colarse a alguna sala de cine y fastidiarle la función a quienes en verdad solo tienen las horas del mediodía para saciar su cinefilia. La segunda meses después ella tomó más tiempo en abordar el otro colectivo, él la observaba intermitentemente y a distancia para no levantar ninguna sospecha que muy seguro terminaría con tintes perversos.

- ¡Qué linda es esa chica! - arrojaba el humo y frotaba el nervioso sudor de la mano desocupada, porque en la otra tenía el cigarrillo, aclaro.
- Y, ve a hablarle güey - pragmático el amigo.
- Me da culo.
- Dame un consejo.
- ¡Chupas!
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Pos ve cabrón!
- Me va a mandar al chorizo.
- ¡Güey! Vas a hablar, no a pedirle cooperación para tus imaginarios hijos enfermos.
- ¡Ya sé, pendejo!
- ¿Entonces?
- Güey... Además está con los pinches audífonos.
- ¡Ay, no mames!

En ese momento se acerca otra chica a hablar con la chica, ella se saca los audífonos y coloca a su costado el reproductor y auriculares. Charlan hasta que llega el otro colectivo y suben, pero olvida su música, y por imposible que suene, nadie más lo notó solo el muchacho a distancia, y fue por él.

- Tengo que devolvérselo.
- ¡No mames! ¡Quédatelo!
- ¡No cabrón!
- Bueno, pos otro día que ya tenemos que caerle.
- ¡Chinga'o! Pos sí.
- ¿Qué pinche música trae? Seguro puras mamadas, se ve fresa la morra.
- A ver...
- ¿Sí le sabes, nalga?
- Aguanta güe.
- ¡Ándale cabrón!
- Mmm... Maluma...
- ¡No mames! ¡Hazle un favor y tíralo!
- ¡Ja, ja, ja, ja!
- ¡Son mamadas!
- ¡Ay, no mames! Bien que cantas pinche "Despacito".
- Bueno ¡qué güe! Está pegajosa.
- Mira güe ¿sabes cuál está pegajosa?
- ¡El cenizo tienes pegajoso!
- ¡Ja, ja, ja, ja!
- ¿Neta puro pop?
- No. De hecho trae una lista de música viejona.
- ¿Viejona tipo fox trot?
- No.
- ¿Tons?
- Sandro, Enrique Guzmán, Leo Dan...
- ¡No seas mamón!
- ¡Piero!

Pasaban los meses y no volvía a encontrarla y ni el frío lo ahuyentaba.

- Güey, al chile voy a entrar a clases, hace un chingo de frío. ¿Te quedas?
- Date güe, a ver sí aparece.

Entre bocanadas escuchando su música, la de ella.

- Pensé que ya no lo vería - voz de mujer que lo cimbró.

Alzó la mirada y por fin.

- Hace tiempo que te busco para devolvértelo - se reagrupó y habló firme.
- Si eso fuese, ahí están mis redes, hay maneras.
- Pero quería que fuese así.
- Pues gracias.
- ¿Puedo invitarte un café?
- No te conozco.
- Precisamente.
- Ok. Por cuidar de él.

Pidieron dos cafés con leche.

- Nunca vas a la escuela ¿verdad?
- Je, je, je, je, algo así. ¿Se me nota?
- Pues seguido te veo sentado bajo los árboles.
- ¿Y por qué nunca me hablaste?
- No te había visto con mi pertenencia.
- ¡Oh! Te juro que desde que lo olvidaste te busco.
- ¡Ja! Está bien. ¿Viste algo? ¿Mis fotos boudoir?

El tipo se sonrojó.

- ¡No! ¡Te juro que no vi fotos!
- ¡Ay! ¡Meses con él y vas a decirme que no husmeaste!
- ¡Te lo juro! ¡No vi fotos!
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Es broma!
- Je, je, je, je...
- ¿Entonces? ¿Solo la música?
- ¡Sí! ¡Te lo juro!
- Debes ser muy religioso.
- ¡No! ¡¿Por?!
- Todo lo juras ja, ja, ja, ja.
- Es que...
- ¡No te apures! ¿Te gustó algo?
- ¡Piero!
- ¡Aaah! ¡Me encanta!
- Es muy bueno. Algún día dedicaré "Llegando llegaste".
- ¡Muy linda!
- Sí.
- Sabes...
- Dime.
- Sabía que lo tenías.
- ¿En serio?
- Sí.
- Y...
- Y... Aunque es mío, no me animaba a hablarte.
- Bien podías hasta tildarme de ladrón.
- ¡Ja! Y, sí.
- ¿Entonces?
- Quería que fuese así.
- Y, acá estamos.
- Y, sí.
- Y, es de mañana.
- Ajá...
- Mezclas tu café, mezclo el mío.
- Ajá...
- Pero...
- ¿Pero? ¿Tan pronto con peros?
- Y, sí...
- ¿Pero qué?
- Pero con la diferencia que no tengo que dibujarte más en una servilleta blanca.
- Je, je, je, je. ¡Cierto!
- Cierto.
- ¿Y luego?
- Luego...

El tipo exhaló brevemente, la miró y esbozó una pequeña sonrisa, luego la besó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario