sábado, 19 de abril de 2014

La eficiencia de CFE

Para quienes crean que el servicio de la CFE no vale madre, aquí los contradigo.

Sobre el "27", entre Ocampo y Zaragoza, en aquella época, vendían unas tortas que creo que se llamaban: "Mexicanas"; ahora que lo pienso, y si mi memoria no me está mintiendo, pinche nombre tan creativo, pero bueno, las tortas estaban con madre, es decir, muy buenas.

Era de noche y esas tortas figuraban en el menú de la cena a efectuarse en el 134 de la calle Framboyán (que así se llama la calle aunque hasta hace poco me corregiste y ahora sé, como Roberto Carlos, que el árbol se llama Flamboyán) del Fraccionamiento Las Flores. La cena se demoró porque El Contador quería para él sus tacos de jamón en tortilla dorada.
Mientras La Maestra preparaba el platillo, el ahora Arquitecto junto al ahora conocido intrafamiliarmente como Nonito Donaire, se salieron a jugar futbol pateando hacia la portería que Los Hernández gentilmente y sin que fuese su finalidad, habían colocado: el portón de su casa; pinche portón hacía un ruidaso de la chingada con cada gol y, con seguridad, fastidió a más de un vecino.

La casa de Los Hernández no estaba terminada y por ende no vivían ahí, pero creo que cumplía con las prioridades: casa para reuniones y motel para el menor de sus hijos. Tenía el portón del que ya hablé y lo que hoy es su segunda planta, entonces eran blocks acomodados a lo pendejo, y ni tan a lo pendejo porque permitía el juego; se iba el balón para arriba y era posible subirse y rescatarlo. Los rescates de balón fueron numerosos. Usualmente cuando aporreábamos esa estructura metálica teníamos varios cómplices; esa noche no.

La regla era clara: gol, te pones.

Hacía un calor de la chingada, lo recuerdo porque algunos vecinos que ya ostentaban sus aires acondicionados, los tenían prendidos. La fecha no la recuerdo, pero ya dije que hacía calor.
En lo que La Maestra forjaba los de jamón, El Contador miraba "24 Horas", "Eco" o Las Gatitas en "A la cama con Porcel", vale madre.

Acababas de meter gol, te acomodaste en la portería, pongo a botar el balón y le dejo caer la derecha, esa derecha que con el tiempo, habiendo escuchado consejos, habiendo observado ejemplos y tras varias cheves, utilicé para mi primer baile "de caballito"... ¡ay, papel! lo que es la ponzoña, pero como dijo un buen amigo: "si le molestara ya se hubiera ido". Y bueno, ¡a chingar a su madre! ¡balón pa'rriba! Te apuntaste y acomediste a bajar el balón y te subiste en chinga porque conocías bien el territorio, ahí te escondías para espiar a la vecina ja, ja, ja, ja. El punto no es ése. Gritaste: "¡ya lo hallé!"; te respondí: "¡de ahí dale!", pero no había visto que estabas de espalda hacia donde yo estaba y, debo decir, ¡qué pinche puntería! ¡cayó en un cable del alumbrado público!
Creo que el destello que salió, ha sido lo más cercano que he visto a un abuket o a un poder de caballero del zodiaco. Del transformador, que debe seguir en el poste que está afuera de casa de Los Hernández, toda la línea hasta la Fresno, y casi toda la línea hasta la Sauz... ¡puuum, cabrón! ¡A la chingada la luz! ¡Toda la Framboyán a oscuras!

Al chile aún no sé cómo te bajaste tan en putiza, debió ser el conocimiento de territorio que mencioné; entramos corriendo hasta el cuarto y no pasaron 10 segundos cuando se escuchó la voz de El Contador: "¡¿Qué chingados hicieron?!". Eso sin duda era el preámbulo de algo no muy alentador, pero misteriosamente el viejo se enfocó más en que los climas de los vecinos los habíamos empinado y que más allá de que ya ni chingábamos, nosotros los íbamos a pagar.
Cenamos a oscuras, la cuadrilla de la CFE llegó rápido y en 10 minutos restablecieron el servicio; el viejo aún con la duda preguntó: "¿no se chingan los aires acondicionados?", -¡No! - respondió el jefe de cuadrilla. ¿Seguro? - insistió El Contador; - ¡No, señor! Esos aparatos tienen un mecanismo de autoprotección para estos casos que falla la corriente. Sepa la chingada si sea cierto eso, pero no pasó a más.

A lo que iba con todo esto es que la CFE es muy eficiente para las fallas de su servicio (incluyendo balonazos al cableado) y que esas pinches tortas estaban muy buenas.

Feliz cumpleaños Gera. Cuando vivíamos en el "8", entre tantos juegos que teníamos, uno era hacer supuestas portadas para supuestas películas. ¡No eran porno! aclaro; y aquí una gran portada:




No recuerdo cómo te dijo, pero eso de dejar la cuadra sin luz fue junto con tu compañero "pelos parados".




lombardo

lunes, 14 de abril de 2014

Antes que suene la alarma

¿Qué tanto nos dice un sueño? ¿Qué tanto ocurre y en cuánto tiempo?

Por ahí encontré que si se quiere recordar lo soñado, es bueno comenzar por cerrar los ojos antes de levantarse y una vez que se haya recordado lo suficiente, abrir los ojos y entonces levantarnos.

Veamos si es verdad que todo pasa por algo. En lo que se desplaza el camión de por la casa al trabajo y aunque voy a involucrar 3 temas: música, mujeres y futbol, seré breve.

Algo hacía sobre el sillón cuando relinchó el caballo blanco del que hablaba el señor Jiménez, salí corriendo atravesando aquel inmenso mundo donde crecí, lleno de moras, tamarindos y libélulas; en la espalda llevaba pegada con cinta la hoja con el "10" que alguien escribió por mí. Cuando me desvanecí a un costado del árbol, aparezco a instantes de anotar el del campeonato de ese recreo y, expectante, cerca de la cancha la sonrisa de la pequeña Silvia.

Patié con fuerza, con tanta fuerza que salió un destello. Cuando la luz cesó, reacciono que el balón viene hacia mí y lo hipnotizo con la interna de la derecha; el señor Esparza asegura que nunca se va a olvidar de alguien, la linda Celeste estornuda, aproxima en sus manos un obsequio y yo desde la mitad del patio vuelo por él y no logro alcanzarlo. Alguien tira de mi camisa para enderezar mi rumbo hacia el de los compañeros; el señor Tyler garantiza permanecer despierto para no perderse algo, yo mando la esfera de una esquina a otra y me desentiendo para sujetarme de la izquierda de Tania que tuerce su boca y baila; doy tres giros y llueve café, le pongo el pecho a la "5" y me refugio en la enorme brevedad de Ana y sus tenis rojos. Sus pisadas inventan el área, el balón asciende por entre la oscuridad y se torna en un sol de medianoche; impera en lo alto mientras al ras imperan los ojos de Alejandra que simplifican la jugada. Toco y me voy, me devuelve la pared el silencio, recibo sobre el manchón penal, piso la bola y miro a la grada; sin buscarte te veo, la coloco al ángulo, suena el despertador.

Cuando la sonrisa de Silvia, el estornudo de Celeste, la izquierda de Tania, la brevedad de Ana y la mirada de Alejandra, hubo un festejo. Han pasado el domingo, el olvido, la respiración, la lluvia y el sol; yo miro fijo a la grada, atento para festejar cuando aparezca el rostro aquél que soñando encontré sin buscarlo.




lombardo

jueves, 27 de marzo de 2014

Aprendiendo a usar el twitter

Para entendimiento y paz propia, escribir un tweet puede ser en promedio lo mismo que escribir tres haikus: 140 caracteres para una idea, como decir que tienes 140 bloques para levantar un edificio; la estructura puede quedar, pero no sé si bien cubierta, sin descobijar puntos esenciales y, sobre todo, que sea un edificio.
¡Bah! ¡Hagamos el intento! De arriba a abajo y de regreso:

Publicar un nuevo Tweet                                      x
Camino: Tu cabello. Tus ojos. Tu boca. Tu cuello. Tu pecho. Tu cintura. Tu cadera. Tu sexo. Tus rodillas. Tus pies. Tus rodillas. Tu sexo...

Después puedo añadir foto, una ubicación; no me quedan más caracteres... Twittear.
Es esto y tal vez el retweet de la foto de un montón de flores que miran como asciende un globo que dice: "Te amo".




lombardo

martes, 18 de marzo de 2014

Carnaval toda la vida

"Sólo te pido que te vuelvas de verdad y que el silencio se convierta en carnaval". Los Fabulosos Cadillacs.

A cualquier edad algunos ya saben qué quieren hacer de su vida, yo no.
Me fui siguiendo a la mayoría avanzando hacia algún punto que desconozco y de pronto me pregunto: ¿realmente me gusta? ¿realmente me apasiona lo que hago?

Durante un tiempo lo difícil era escuchar, los que tenemos, que nos llamaran por nuestros dos nombres: algo hicimos mal. En ese tiempo el primer lunes de mes había revisión, igual llegó la libertad de elegir. De un tiempo a acá ya no se tienen; ahora es el cabello aburrido, el atuendo triste y el comportamiento gris, y todo por haber crecido. Alguien decidió que con la edad la gente debía apagarse.

Sencilla vida cuando pequeños: discutes, duermes, vuelves a jugar.
Lo que hacemos de este lugar es tal vez una tragicomedia que vamos heredando; una herencia que dejan personas que supieron extinguirse entre preocupaciones y apariencias.

La ansiedad por presumir las macetas quebradas, los techos saltados, los recados anónimos, el recién aprendido modo de doblar cartas; lo cambiamos por oscuras miradas que vociferan muchos arreglos, trabajo y cantidades, mientras intentan ahogarse en una o tal vez dos tazas de café.

¿Y qué nos queda? Refugiarnos en la imaginación, donde los cielos y los horizontes los alcanzamos y se parecen tanto a una mañana soleada, a una tarde de viento, a una noche de fuego; donde la vida tiene un fondo musical, llueve cerveza y los árboles tienen hojas de tortilla y su fruto son cortes de carne.

Ese mundo donde sembramos litros de mezcal y nos cobijamos con rebanadas de pizza. Ese mundo donde nuestros tontos discursos son abordados por tonterías mayores seguidas de júbilo y festejo. Ese mundo donde las bandas de guerra son batucadas y las disputas por territorio se resuelven en un partido de futbol o de playstation, para los que somos más huevones.

Nos comunicamos porque eso es lo que las personas hacen, sin prejuicios que te prohiben bailar o simplemente saludar, y te despides con una sonrisa porque importa el momento.

Toda esa melancolía la repaso en la cabeza mientras miro con atención cómo desciende la cheve del cuarto embudo que me zumbo, alrededor brincan y ríen algunos, otros chocan sus tarros y gritan como espartanos; entre sacudidas de bachata y reggaeton tantas lindas mujeres tienen alterados a mis coterráneos marcianos.

Cada que vengo a estos eventos me acompaña un cardiólogo. Las mesas son pista y las cubetas sirven para mucho más que portar agua. Todos los carnavales del mundo aquí desembocan. Sin ensayos previos los coros y las coreografías se forman, y esta escultural rubia de porcelana me grita al oído canciones de Tropical Panamá y de Mister Chivo.

Me hice acompañar de una modelo, una baterista y una doctora para hacer todos y cada uno de los pasos de la "Macarena"; mi maestra de historia está bailando "Payaso de rodeo" junto con mi vecino el juez.

Aquí hacemos lo que creemos que debe ser. Si leíste el mensaje, caele; este pex va pa' largo.




a. lombardo

Recuento

Los recuentos no son más que placebos para la nostalgia.

La memoria se manifiesta y sí,
se muestra el mundo donde el tiempo es aparte;
se muestran los días de veredas, de flores, de parques,
de árboles, de sombras, de manzanas, de algodones;
días cuando colocabas todas mis quejas
en la burbuja número 500 de tu goma de mascar
y las hacías volar para darme a cambio
una veta con olor a cereza.

No considero que se haya hecho tarde
ni que esos cúmulos naranjas jueguen en contra;
tantas cosas te evocan y sigo creyendo
que bastará vernos para resolver
que el resto lo inventaremos juntos.

Sí, igual disfruto los sonidos, los colores, los aromas;
nada de esto me condiciona.
Sí, estás en mis múltiples pláticas
de lunes, de jueves, de viernes;
y al final de tu participación, sonrío
por la certeza de coincidir en las tuyas los mismos días
o el resto de la semana.

Sin importar lo que sea, ten presente
que cada que nos encontremos
tendremos nuevas ideas, cosas nuevas,
una nueva versión nuestra, evolucionada,
que seremos siempre tú y yo y una libreta en blanco.




a. lombardo

miércoles, 5 de marzo de 2014

Por eso el cielo

Con el abuelo coincidí poco tiempo. Según recuerdo, él falleció cuando yo tenía 6 años. El viejo tenía una envolvente habilidad para explicarlo todo, y esa habilidad la disfruté para darle respuestas a la curiosidad que poco a poco lograba que me interesara por el mundo.

Aquí quiero contarles algo que el viejo me compartió y que parece un déjà vu porque ahora el tiempo me da la oportunidad de contárselo a mis nietos.

- Abuelo ¿por qué el cielo es azul y blanco?
- Bueno hijo, lo que pasa es que Dios…
- ¡Ay, abuelo! ¡Ya vas a inventar cosas!
- Ja, ja… ¡no, hijo! Lo que te voy a decir es verdad, pero muy poca gente lo sabemos.
- ¿Seguro, abuelo?
- ¡Claro!
- Está bien. Cuéntame.
- Te decía, Dios creó el universo, creó a los ángeles, creó al hombre…
- ¿Diosito?
- Sí, hijo. Diosito.
- ¡Ohsu!
- Los ángeles eran muy felices hasta que Dios creó al hombre y lo mandó a vivir en la Tierra…
- ¿En la tierra? ¿Como hormigas?
- Ja, ja… no, hijo. En la Tierra, nuestro planeta.
- ¡Aaah! Bueno ¿y qué más?
- En ese entonces la Tierra era un lugar en blanco; aunque la biblia dice que Dios creó todo y al último al hombre, la verdad es como te lo digo, lo vi en el Yutuvi. Dios decidió que el hombre iba a vivir ahí y después le iba a poner los árboles, el sol, el cielo, todo. Como Dios mandó al hombre a la Tierra, algunos ángeles se molestaron y se pusieron en contra de él. Esos ángeles que se enojaron comenzaron a hacer monstruos y los mandaron a la Tierra para asustar a los hombres, lo que provocó que Dios se enojara con ellos, pero en lugar de castigarlos les habló para preguntarles lo que querían y cómo podían arreglarlo.
- ¿Y esos ángeles cómo se llaman?
- ¡Espérate!
- Ok.
- Llegó Lucifer, que era el jefe de los malos, junto con Drácula, El abominable hombre de las nieves, Pie grande, El hombre lobo…
- Pero dijiste que a los hombres los mandó a la Tierra y ahora estás diciendo que hay un hombre de nieve y otro lobo…
- Bueno es que los ángeles malos convencieron a unos de ser como ellos.
- Ah, ok.
- Cuando llegaron, Dios escuchó lo que querían y propuso jugar un partido de futbol de los ángeles malos contra los buenos y el ganador pondría sus condiciones. Los buenos defendían al hombre.
El estadio estaba a reventar, la cosa es que los malos por malos pusieron de condición que con el empate también ganaban que porque el gol de visitante valía doble.
El equipo local se paró en la cancha con un 4-2-4: el portero era Hahaiah; los centrales eran Hazael y Mabael; lateral izquierdo era Achaiah, y el derecho Cahetel. Los contenciones eran Nanael y Nithael. Arriba un espectáculo: Mebahiah tirado un poco atrás de los otros 3, un genio, un mago con el balón, un artista; sus compañeros le mandaban palos, piedras, bultos, y él todo lo convertía en esculturas, cuadros, postales. Un jugador por el que no dudarías en salir de la cancha, ir a la taquilla y pagar otro boleto tan sólo porque lo vale verlo jugar. Adelante de él estaban Vehuel, Yerathel, y el capocannonieri  Lauviah, todo lo que pegaba iba a gol.
Los malandros jugaron un 3-5-2: Lucifer en la puerta, por derecha Angul, el central era Baal, y por izquierda Apepi. El medio con dos contenciones: Ibwa y Mammon; por las bandas: Soplo por izquierda, y Mush por derecha; el cerebro era Abbadon, otro genio que con balón al pie parecía que iba inventando sinfonías. Arriba Samael y Seth.
- ¿Cómo te acuerdas de todos esos nombres si están bien difíciles?
- Tu abuelo tiene buena memoria.
- Ji, ji, ji.
- El partido estaba con todo, el ambiente inmejorable. En las tribunas estaba el reto entre la hinchada celestial contra la hinchada demoniáca; y cantaba la celestial: "¡Yo sin ti no sé qué haría, eres tú toda mi vida… siempre te seguiré y yo te alentaré en todos lados. Somos tan diferente a los demás!"; y contestaba la domoniáca: "¡Diosito no lo entiende, somos incomparables. No hay más como nosotros, nunca nos van a igualar jamás… Vamos ángeles tenemos que... ga-nar!".

Al minuto 16 Mush se sacó de encima a medio equipo contrario, se mandó una jugada digna de todas las palmas, digna de todas las flores, digna de todos los piropos… ¡jugadón! Recuperó el balón en la mitad de la cancha luego de que Vehuel quiso conducir, se barrió Mush y lo mandó de cabeza al pasto; tan pronto se incorporó, le salió Nithael y le hace túnel; pega sprint, se topa a Nanael que venía decidido a rebanarlo, pero llegó tarde y se comió el mismo gesto que su compañero de posición; este ingeniero estaba construyendo túneles a montones. Iba en diagonal hacia su parcela y Hazael le quiso poner fin a lo que les estaba pintando en sus caras, pero Mush pisó la bocha, metió cuerpo, giró como si estuviera en pleno ballet y continuó su trayecto. Ya sobre la banda levantó la de gajos, le hace un sombrero a Achaiah y cuando parecía que el defensa se recuperaba, aparece el pie derecho de Mush para hacerle otro sombrero y para cuando el lateral giró, ya le habían hecho el tercer sombrero. Ni los simpatizantes de los visitantes podían creer lo que estaban viendo, con balón controlado ya dentro del área rival, Mush desparrama a Mabael y cuando Hahaiah sale a achicarlo, éste toca atrás para que ya sólo la rozara Seth. ¡Goooooooooooooool, goooooooooool! la tribuna visitante se avalanzaba hacia el campo y bailaban y se burlaban de los locales.
Todavía no terminaban de festejar cuando Mammon le entrega el esférico a Abbadon quien recibe de espaldas a 3/4 de cancha, de un sólo movimiento se saca a Nanael, pega un zurdazo al que no llegaba nunca Hahaiah… ¡0-2!... y la demoniaca: "¡goooooooooooooooooooooooooool! ¡Diosito no lo entiende, somos incomparables. No hay más como nosotros, nunca nos van a igualar jamás… Vamos ángeles tenemos que... ga-nar!". Así terminó el primer tiempo.
Los locales no la vieron nunca en los primeros 45. Ahora sí que sólo Dios sabe lo que se dijeron en el vestidor, pero para la segunda parte Dios creó lo más hermoso que va a ver uno tratándose de futbol.
Nanael, Nithael y Mebahiah se encargaron de todo; los contenciones lo cortaban todo, recuperaban y buscaban al genio, que hasta hoy puede decir que puede jugar sin delanteros.

- Espera, deja prendo un cigarro.
- Ok, abuelo. ¿Me dejas apagar el cerillo?
- ¡Ja! Ese es tu trabajo, no debes andar preguntando.
- Ji, ji, ji… Gracias, abue'.
- Eres el consentido porque te gusta el futbol, pero no le digas ni a tus primos ni a tus hermanos, ¿ok?
- Ji, ji, ji… nunca, abue'.
- Bueno. ¿Recuerdas el gol de Maradona?
- ¿El mejor de los mundiales? ¿El del "Barrilete Cósmico"? ¿El de "genio, genio, genio, está, 'tá, 'tá, 'tá"? ¿El de "Gracias Dios por el futbol"?
- Ja, ja, ja, ja… ¡Sí, ése!
- ¡Claro que sí, abuelo! ¿Por?
- No, sólo pregunto si lo recuerdas.
- ¡Ay, abuelo!
- Ja, ja, ja. ¡Mentira! Mebahiah decidió bajar a recibir un saque de meta, pisó la bola y se dirigió a sus compañeros: "¡Amigos! Tenemos que calmarnos; recuerden que estamos defendiendo la decisión de papá y sabemos cómo hacerlo, pero tenemos que calmarnos y dejar que fluya lo que venimos a hacer. Hay muchos ángeles apoyándonos. Vamos a sacar el juego. ¡Venga!". Hahaiah le toca la bocha y comienza el gol maradoniano, pero más mejor: túnel - sprint - dribla uno, dribla dos, dribla tres - túnel - cubre - domina - sombrero - sprint - pisa - túnel - dribla uno, dribla dos - saca a Lucifer y a cobrar… ¡goooooooooooooooooooooooooooool! Así suena la canción que más te guste, igual que el mejor gol que puedas ver, igual que el primer beso de tu novia…
- Abuelo, pero yo no tengo novia.
- Pero vas a tener un día.
- ¡Ohsu! ¿Y va a estar bien bonita?
- Si está nalgona es mucha ventaja.
- ¡Ay, abuelo! ¡¿Por qué nalgona?!
- Ya lo entenderás.

Y el tiempo le dio la razón al viejo.

- ¡1-2¡ Quedan 35 del segundo, los locales presionan con todo. Nanael presiona y carga a Abbadon, Nithael lo barre, lo levanta por encima de las nubes, recupera el balón justo fuera del área grande de su campo, levanta el cuerno y contempla a Mebahiah que le marca el pase como para que el balón llegue a la espalda de los centrales derecho y centro. Mebahiah acelera y Nithael le pone el balón donde la imaginación de ambos acordaron, lo controla de aire con la derecha, le sale Apepi, pero antes de que el balón toque pasto da dos dominadas, lo eleva un poco, le hace sombrero al defensa y cuando la de gajos venía cayendo… ¡puuum! Le imprime el empeine derecho en las costuras, y aunque Lucifer voló, el balón sólo encontró calma en la suavidad de la red… ¡goooooooooooooooooooooooool! ¡goooooooooooooooooooooooool! ¡goooooooooooooooooooooooool! ¡goooooooooooooooooooooooool! ¡gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool! ¡Dios santo! ¡2-2! ¡Regresaron los buenos! ¡Les falta 1 y quedan 30!

- Abuelo ¿vas a prender el cigarro?
- Je, je… ¡sí! ¿Viste que el fuego es azul de abajo y amarillo arriba?
- ¡Sí! ¿Ya lo apago?
- Sí.
- ¿Y luego abuelo?
- Pasaron 20 minutos y el partido estaba muy cerrado. El acuerdo había sido muy claro: 11 vs 11 y sin cambios.
- ¡¿Y eso?! ¡¿Por qué?! ¡¿Y si alguien se lesionaba?!
- Pues eso pasó. Seth pisó mal y el tobillo se le hizo sandía…
- ¡¿Sandía?! ¡¿En serio?!
- Ja, ja, ja… ¡sandía!
- ¿Y cómo podía correr?
- No podía, por eso lo tuvieron que cambiar. Cuando iba a salir, Ibwa y Mammon convirtieron sus tobillos en jícamas…
- ¡¿En jícamas?! ¡Ohsu!
- ¡En jícamas! Y así hicieron 3 cambios, logrando meter jugadores que estaban frescos y podía correr más. Entraron Drácula por Seth, el abominable hombre de las nieves por Ibwa, y el hombre lobo por Mammon…
- ¡Ah! Ahora entiendo por qué andaban ahí.
- ¡Exacto! Y los 3 jugaban muy bien. Drácula recibe de espaldas en los límites del área grande, gira con todo y marca, pega un derechazo y deja la portería como gelatina…
- ¿De qué sabor?
- Vaya, no tal cual gelatina sino como… mmm… ¿Viste como se le ven las pompis a doña Norma la vecina cuando sale a caminar?
- ¿Que se pone unos shorts bien chiquitos que se le meten en la cola?
- ¡Ándale!
- ¡Oooh sí! Se le mueven mucho, abuelo.
- ¡Eso mero!
- ¡Aaah! ¡La portería se quedó moviéndose mucho!
- ¡Exacto! El balón salió disparado hasta la media cancha, justo al pecho de Mebahiah. El genio le pone el pecho, antes de caer le confecciona un sombrero a Angul y cuando iba cayendo la pelota, le hace un túnel a Baal; esto apenas cruzando la media cancha y de ahí le mete la externa de la zurda con mucha fuerza, el balón parecía que iba a irse hasta la esquina, pero agarró un efecto impresionante, hizo un arco de todos los colores tan bonito que a Dios le gustó y ahí nació el arcoíris. El balón se fue siguiendo ese arco de colores y cuando llegó a su fin, encontró la portería de los malos.
Ya ves que dicen que al final del arcoíris hay un tesoro, bueno esa es la realidad: el arcoíris lo dibuja un balón de futbol y el tesoro es el gol.
¡Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool! ¡3-2! ¡Los buenos dieron la vuelta! ¡Quedan 3 minutos! ¡El hombre se va a quedar en la Tierra!
- ¡No manches, abuelo! ¡Van a ganar los buenos!
- Sacan los malos, tocan y tocan, meten un centro al área desde medio campo y brincan Drácula y Hazael, pero cuando Drácula sintió que Hazael luchaba con él, tuerce su cuerpo y se tira hacia delante… ¡Piiiiiiiiiiiiiii! ¡Pe-nal-ti!
- ¡¿Qué?! ¡¿De dónde, abuelo? si los dos van al choque! ¡No estás viendo!
- ¡Cálmate, hijo! El árbitro así lo vio.
- ¡Pero abuelo, no se vale!
- El árbitro dice que tirando el penal se acaba el juego. Si empatan, por gol de visitante, ganan. La hinchada local está en silencio; la visitante brinca y canta, agitan sus pañuelos azules y amarillos… ¡Drácula coloca el balón, Hahaiah se mueve sobre la línea de meta; Drácula se quita el sudor, el árbitro acomoda a los demás jugadores; Drácula se prepara, corre, pone la de apoyo, va a sacar el derechazo, se persigna y… Drácula se empieza a derretir; Drácula pega un tirito escurrido y desaparece, Hahaiah corre, agarra el esférico y el árbitro silba el final! ¡Los buenos ganaron! ¡La hinchada local agita sus banderas rayadas blancas con azul! ¡A Dios le gusta el uniforme de los locales , les da la alegría y el cielo. El cielo lo pinta azul y blanco! ¡La tristeza y el infierno es para los malos!
- ¡¿Por eso el fuego es azul y amarillo?! ¡¿Por eso hay fuego en el infierno?!
- ¿Cómo ves?
- ¡Entonces el cielo es azul y blanco porque Dios es Rayado, y los tristes e infernales son los Tigres!
- ¡Ahora ya lo sabes!
- ¡Gracias, abuelo!

Como les dije: el tiempo le dio la razón al viejo.




a. lombardo

martes, 10 de diciembre de 2013

El exorcismo (8 de diciembre)

No creo en los exorcismos, pero es porque siempre creí que todo proceso de esta índole, precisaba la cabeza del afectado, girando mientras el mismo, gatea por el techo.

     En el futbol como en todos los deportes y como en la vida misma, las cifras o estadísticas sirven para marcar una referencia en una historia, para clasificar personas y, de ocuparse, para erigir un héroe; pero, aunque los números lo sugieran, nada es garantía.
     Las estadísticas, en lo personal, me dicen que, si me es posible, no salga, incluso ni al baño, los días 8 de diciembre. Los momentos más lúgubres de mi vida, el tiempo, en sinergia con el destino, los han anotado todos en ese día.
     De mis rupturas amorosas, las dos más severas, las que me refugiaron con la raza, la cerveza y el cigarro por meses, se escenificaron un 8 de diciembre; las únicas ocasiones que me han asaltado, fueron un 8 de diciembre; la más lamentable experiencia laboral que he tenido, igual fue un 8 de diciembre. También un 8 de diciembre falleció el abuelo, me quebré un brazo, y así varias cosas más; entonces, volviendo al punto, la estadística dice que mejor no salga.
     Lo anterior lo comento porque otra vez el tiempo en sinergia con el destino me ponían una prueba más de su implacable manera de trabajar; y en otro 8 de diciembre, me colocaron un importante evento y, francamente, no quería atenderlo.

     Tengo entendido que hacía años que la empresa donde ahora trabajo, no organizaba torneo de futbol y bueno, tras algunos años, lo volvió a hacer. El tiempo, en sinergia con el destino, me llevaron a cumplir con mi palabra y jugar con el equipo con el que ahora juego: los CHOLOS. Sin conocernos y ante la incertidumbre, resultamos un tremendo equipo, sin rayar ni pegarle al: "¡nombre, se maman! ¡juegan con madre! ¡el Barsa se queda pendejo! ¡que nos echen al Bayern!"; somos un buen equipo y, para la jornada 9, habiendo jugado 7 partidos, llegando con récord de 6 ganados y 1 empate, nos tocaba jugar contra Alemania, segundo lugar con 6 ganados y 1 perdido, pero otra pinche vez se aparece un pinche 8 de diciembre… ¡chingada madre!

     Está comprobado que la única manera de levantarme temprano, al decir temprano quiero decir antes de mediodía, y que me importa pura madre si ando enfermo, es si tengo juego de fucho.
     Al chile, no quería ir al partido porque no quería otra pinche tragedia. Si bien es un juego de futbol, mis compañeros qué culpa tienen de que este pinche día sea maldito para mí. Igual fui.

     Andaba de viaje y llegué sobre la hora, casi como brincando con costal porque camino a la cancha iba haciendo striptease. Justo cuando toqué reja, y con un tiro de media distancia, nos hicieron el primero; minutos después… bueno, perdón, primero que conozcan a los responsables de esta historia que acá les cuento.
     El portero es Marco, llegó a mitad de temporada porque David (el portero que inició el torneo), simpatiza más con la idea de aportar estrategia y motivación desde el banquillo, y lo invitó a formar parte. Me parece que Marco bien podría ser sacado de un anime, tiene la agilidad de un felino, la vista de águila, los ojos de muñeco, la sonrisa como un amanecer… ¡ah chingá… no! ¡Ya distorsioné este pedo! El caso es que es un porterazo y no tiene guantes.
     La defensa la cubren Raúl, de estatura titánica y fuerza hercúlea, hercúlea del verbo Hércules, no se mamen; es conocido como el hijo de Odín. El elegante Pedro, que juega como si James Dean se estuviera acomodando el cuello de la chaqueta, chaqueta del verbo prenda para el frío, mientras se fuma un cigarrillo. El omnipresente Víctor, que para cuando uno piensa: "¡ya valió madre, nos agarraron mal parados!", Víctor está rechazando la bola; es humano, no se espanten. La defensa  es su zona, Gera, que si fuéramos epopeya homérica, éste sería "el de los pies ligeros", Hermes, Mercurio, o algún malandro de esos que si no los alcanzas en el primer metro, ya olvídalo; rápido y de mucha técnica.
     El mediocampo lo envidian todos. Se los digo de posta, cada que paso lista mentalmente, me suena a como estoy seguro que le sonaba a la gente que iba al gimnasio a ver al representativo de basquetbol de EUA en los olímpicos de Barcelona en 1992: un DREAM TEAM. Están: Carlos, que parece inglés, de ésos que uno se pregunta cómo es que apesar de tanto desgaste, nunca se ensucia el uniforme; clase y buena pegada. Marcelo y Javier, que si les digo que los conocimos en Villa Fiorito enseñándole al Diego cómo jugar, lo creen; y se los digo porque los dos logran jugadas que sólo vi en un Play Station: corren, driblan, mucha técnica ¡par de jugadores! Javier padre es el parque en medio de una jungla de concreto, nos da respiro a todos, tiene más condición que media liga junta, y no se complica, recibe y toca. Seguro.
     La delantera, si fuese cuestión de conquistar mujeres, tendríamos a la envidia de los solteros y al terror de los casados: Diablito y Michel. El primero, vuela; parece que le urge llegar al baño, el problema para los rivales es que sabe trucos de magia con la número 5, la hace pequeña y no la ven jamás; además es frío para resolver, tiene temple quirúrgico. El segundo es parte del robo, ya por terminarse la temporada y nadie entiende que no le deben dar espacio, le tiemblan las piernas a la hora de definir: goleador de la liga, letal, el Chuck Norris del campo; más zurdo que mi tío Ramiro quien perdió la pierna derecha en un accidente.
     El equipo lo dirige el tigre Luis, que parece que inventó el juego: estratega, motivador y sabe cargarle al árbitro y a los contrarios.
     La esencia de cómo nos comportamos, se la debemos al tigre Harris, legendario jugador que creció y fue educado en las montañas, porque su entrega y manera de leñar, no se aprende en otro lado. Harris es para CHOLOS lo que Yaga para León O, el señor de los Thundercats.

     Les decía, minutos después del 1-0 en contra, los traíamos en chinga y luego de un rebote, Marcelo les clavó el empate. Lo gritamos todos. Después el DT me dejó participar en la defensa.
     Ya para terminar el primer tiempo perdimos la bola en mediocampo, salgo tarde, nos agarran mal parados… ¡tronco! ¡2-1! Así nos fuimos al descanso.
     Tuvimos plática correctiva y entramos decididos a darle la vuelta, pero otra bola perdida en mitad de campo, mal parados… ¡tronco! ¡3-1! Luego, ooootra bola en mediocampo, mal parados… ¡tronco! ¡4-1! ¡No mames! ¡Putos 8's de diciembre! ¡Tragedia!
     Después, no sé, sólo escucho un reiterado: "¡venga cabrones!". El equipo retomó control de balón. de un lado a otro, pero no caía el descuento.
     Iba Javi por la derecha, el sacado de Play Station se manda una jugada que no terminó al fondo de la red, además pinche portero estaba en plan de tocado por Dios. ¡No mames! Venía de nuevo Javi por la derecha, saca un tiro que le desvían y se va a la banda; la tragedia iba tomando forma. Luego, para engrosarla más, la pinche banda rival comienza con frasecitas a tono de grito: "¡pinche súper líder jodido! ¡¿Dónde está el súper líder?! ¡Pinche equipo pedorro! Eso como que se mezcló con el aire, lo respiramos y todo comenzó a salir.
     Javi otra vez por derecha. saca un tiro que desvía la defensa, pero el rechace sale al centro donde estaba el zurdo que, como bien les dije, no deben darle espacio, la prende de volea y acto siguiente el portero va y la busca al fondo de la portería. ¡4-2!

     El rival presiona a montones al árbitro, uno de sus reclamos, muy válido, era porque los dos equipos traíamos camisa roja y ellos exigían una casaca que hiciera diferencia; el árbitro los sacó cagando, el DT de ellos se incomodó un poco, pero más nada. El resto de los reclamos, puras mamadas; mamadas que provocaron que nuestro DT también se encabronara, aunque él sólo hizo dos reclamos: uno lo sacó cagando el señor juez, y el otro fue por los brazaletes que se exigen para los externos a la empresa. El último procedió justo después del 4-2 y de cuando el árbitro me respondió que quedaban 4 minutos para el final.
     Cuando el árbitro me dijo de los 4 minutos, todos esos lóbregos sucesos de 8 de diciembre, me pasaron por la cabeza… ¡chingado! Como cuando te levantas luego de una muy buena peda y la saliva te sabe a cenicero y piensas: "¡¿por qué chingados fumé tanto?! ¡La última caguama no debí abrirla!", o cuando te despiertas con el mastique suelto y el octanaje muy alto y dices: "¡pinches tacos ¿para qué iba?!" Bueno, yo sólo pensaba: "¡¿para qué chingados venía?! ¡Nomás a joder al equipo!", pero como Liverpool en Estambul en el 2005, como el fénix, y con la soberbia de éstos, todo cambió.
     Víctor, el omnipresente del campo, manda un pase a Michel, pero el balón corre un poco más. El balón iba botando y Michel, una jugada que parecía perdida en las jodidas estadísticas, hace algo entre media tijera y chilena; vaya, regresó el balón al centro del área, el pex para los contrarios fue que todos se fueron tras Michel, incluso el portero, y solo como letrero en carretera, entraba Carlos, el inglés, a cabecear y marcar el 4-3.

     Dios sabe que no miento, cuando Michel recibe de espaldas en 3/4 de cancha, pisa la bola, se da la vuelta y toca a la banda derecha; un toque tan suave que llega justo a su destino, como cuando de noche tomas un carro y vas a asomarte a la calle donde vive la mujer de tus sueños, avanzas despacio como si se detuviera el tiempo, como si eso la iluminara más, como si eso la levantara a que la vieras, y llegas justo frente a su casa y arrojas una flor, un poema; así el pase de Michel, correspondido por la llegada de Javi, que pegó un fierrazo que para cuando el portero volteó, ya estábamos todos acomodados en nuestro campo, esperando que sacara la bola del arco; Dios sabe que cuando eso pasó, yo estaba más emocionado que un niño en juguetería, más extasiado que Víctor Hugo Morales con el gol de Maradona a los ingleses en el 86'; más al borde de un emotivo llanto como cuando al chico de 18 años le dice su novia que después de 2 semanas, ya le bajó ¿Preguntaron por el súper líder?… ¡Tomen, putos! ¡4-4!
     Ya no importaba cuánto quedaba, el tiempo, en sinergia con el destino, iban a meter el quinto gol antes del silbatazo final.

     ¡Qué equipo! Nunca nos caímos ni en el más oscuro momento del juego.
     Ellos estaban desencajados, quizá más analíticos de qué carajo les estaba pasando, que de terminar el juego.
     Recupero la bola, se la mando a Marcelo en la parcela izquierda, recorta a uno, se perfila y un perfecto carnicero se barrió a tapar, pero las barridas están prohibidas. Tiro libre, queda nada y, frente al balón y la barrera, está Michel. Me acerqué con Michel a decirle que si no hallaba el espacio justo, la tocara a la derecha donde le iba a pegar con todo lo acumulado de los 8 de diciembre y exorcisarlo para siempre. Michel asintió con la cabeza, pero su mirada ya estaba festejando la antológica mañana que acabábamos de gestar. Dio tres pasos hacia atrás, escuchó el silbatazo, trotó y pateó. Lo más parecido al trayecto de ese tiro libre es cuando andas pateando la pelota dentro de casa, le pegas al florero y miras en cámara lenta cómo va camino a desintegrarse tan pronto toque el piso; así fue el disparo. El balón pasó por un costado de la barrera, por debajo de los pies de un defensa y, por último, por debajo de los estirados brazos del portero; para cuando volví en razón, ya estaba buscando a Michel que festejaba con la banca. ¡Súper líder! ¡5-4! El juego terminó.

     Hay que tener cuidado con lo que pedimos porque puede cumplirse. Ellos preguntaron por el súper líder y lo hallaron. El desenlace del torneo se los debo, lo importante es que los 8's de diciembre, chingaron a su madre.




a. lombardo