Hay sensaciones inconfundibles
y que generan memoria,
se ayudan de múltiples señales
para magnificar su presencia.
Hay una sensación que aunque
asista en reiteradas oportunidades,
aparece siempre distinta y renovada
y con memoria propia de cada ocasión.
Difícil describirle a detalle
porque cuando empiezan los escenarios y situaciones
alguna desconocida figura arrebata,
captura, irradia y propone.
No es algo propio de un lugar,
este fresco sentir abunda,
no exige cubrir requisitos,
ni postrar ademanes explícitos.
Es un hecho que el ambiente influye,
reconocer cúmulos de tiernas luces
desplazándose e interactuando sobre
cálidos colores y sugestivos rincones.
Desconocer o ignorar el mundo
explica pero no justifica;
es inocente y normal valorar la belleza y serle fiel,
como es inocente y comprensible pasar un tiempo
y en cada oportunidad reconocer que
el amor se experimenta fácilmente en San Miguel.
gatts
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