Debo contarte del paradisiaco escenario forjado entre huecos
de fraternidad y remates de vivencias,
marcas de vuelos grises y tenues que portan
calma, incertidumbre, molestia y gracia.
Se agotan los disfraces y se consagran los deseos,
destacan las incomprensiones y las incongruencias,
se despide un temor, una molestia;
se reconocen y pactan tregua dos románticas posturas
y sus sentidos, se desplaza la absurda resistencia,
se otorga reconocimiento al esfuerzo y la posibilidad de menguarse;
las actuaciones son desarmadas y descubiertas,
son atendidas las sonrisas y las confidencias.
Se entienden perfecto nuestras manos,
alberga justo mi inédito semblante a tu
inconfundible plenitud expuesta;
abrigo en mi frente el cálido océano gris que tu
frente y vuelta representan y tu exquisita figura determina
y cada uno de tus latidos y respiros magnifican;
atesoro todas tus palabras y el orden en que las confiaste,
atesoro también el aroma de tu preciso cabello y la alegría
y sorpresa que te genera saberlo resguardado por nuestros
ávidos anhelos y la inquietud de estos labios que te pronuncian.
Andamos, pausamos, nos encontramos.
gatts
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