Saber la grandeza de las cosas,
asombrarse con el detallado sello de la divinidad,
dimensionar las casualidades como parte de un todo
y entender que los nombres no siempre denotan cualidades o rasgos.
Presenciar como se llega el momento en que
la oscuridad pertenece a otros y ser testigo inmediato
de un nuevo intento; grandes acontecimientos
y no ubicar facultades para apreciarlos, no porque se desconozca,
sino porque no generen lo suficiente.
Tantos placeres que aquí se encuentran
y no valorarles por la ausencia de algún otro.
La incertidumbre que consume y quema,
las incógnitas incesantes que arrebatan el hambre,
y que todo lo arrojan insípido, lejano, insuficiente.
Acudir reiteradamente a plazas afines o en común,
ansiando un improbable resanamiento sin esperar
que se vista en explicaciones, sino sólo que porte un norte,
una recarga y poner fin a cavilaciones y dar paso a
desmedidos deseos que ignoran una meta pero
son capaces de determinar el camino que afanan.
gatts
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