jueves, 20 de enero de 2011

Yuriria

Ya un deber social
culminación de un movimiento, una inercia,
o comienzo de centenares de expectativas
aisladas o en masa.

La magia que siempre le ha vestido,
el misticismo que le es imposible ocultar
y que seduce a cuanto se aproxime,
desde cada pensamiento y cada comentario.

El lago de sangre que se alimenta
de estrechas venas donde se esfuma tanta vida,
y se genera tanta más por la intensidad de una silueta
que ahora yace en sus vestigios marrón-carmesí.

Tan próximo a modas y al olor de su esfuerzo,
tan lleno de sentimientos que
se desarrollan en palabras y miradas.

Es tal vez un ser como pocos; un ser
que dispone bajo un detallado semblante,
de dos corazones que levantan días
entre frescas brisas que portan tradición,
y les acuestan entre frescas brisas que portan
una nueva descripción.

Estos corazones tan importantes y tan distintos;
uno muestra un jardín que hace posible caminatas
que alcanzan la sabiduría en tres rígidas partes, y
acuna un rostro eterno, preciso y bello; el otro
sencillamente alberga las facciones que
el universo persigue y acerca la identidad
que magnifica los rasgos, los latidos
y el encanto que aquí habita.




gatts

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