martes, 22 de febrero de 2011

Días de escuela

La llegada de los viernes
tiene efectos muy distintos
según el período de vida que pasa
y la persona que lo documenta, claro está.

En algunas épocas representa
el comienzo de la intriga y ansiedad
por saber de la historia favorita, así como
el hastío por la proximidad de protocolos.

Se ganan las actuaciones de nuestros héroes
y se frecuentan orígenes y variantes.

Para otros tiempos, ya enfocados en la compañerita
que años atrás se despreciaba, inician días
terribles y eternos en los que en cada suelo pisado,
esperamos cruzar nuestros pasos con los pasos de ella.

Inician tardes de radio y televisión
donde somos el galán de las 7
luchando contra todo por la doncella protagonista, y en
donde cada canción que suena, es inexplicablemente,
siempre más acertada con respecto a lo que sentimos.

Ya lejos de esas luchas que desafían al ingenio
y a la elocuencia, se llega el tiempo de ver
estos días como luz, como premio al desgaste
de esfuerzos e ideas; días de desprendimiento y
terrenos para el anecdotario, de arrepentimiento
físico y gozo de la memoria; días de rectificación
y de enfoque.

Hay días viernes que me parece reconocer,
se semejan a aquellos días de escuela
en donde con suerte podía encontrarte, y me
obsequian lo necesario para sobrevivir los lunes
desde que aparezco hasta el almuerzo.




gatts

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