Nunca fue sólo un lugar habitado
que bien podía pasar desapercibido
con su inerte gesto, tan exacto y
tan lacónico.
Durante un tiempo resultó ser
la vanguardia misma, un modelo a seguir,
un lugar donde era más cálido y más
refrescante según se ocupase.
Después nos alcanza el entorno
y nos contagian sus participantes,
y es ahora un punto distante que fragua
las limitantes para un rebelde corazón.
En algún lapso se vuelve paraíso,
algo como un templo, un lugar sublime
donde muchos no podrán negar,
querrán enmarcar la desnuda respiración
de un precoz sentimiento tan imberbe como apasionado.
Fue zona arqueológica, campo de futbol, locutorio,
sala de cine, campo de batalla, almacen de inocencia
y leal asesor de la galantería.
Después vuelve a alguna forma pasada,
que archiva incompresiones y acuna desvaríos,
que late, que siente y que es complice y jamás delata.
gatts
No hay comentarios:
Publicar un comentario