viernes, 10 de septiembre de 2010

Asombro

A decir verdad, ¿cuánto puede ser medido
de una persona en un gesto?
¿cómo esa persona decide mostrarse
tras breves descripciones y una
diversidad de escuetos relatos?

¿Qué etiqueta alcanza pugnando
en pro de una posición que anhela?
¿Qué imágenes desarrolla o qué fuego
alimenta disponiendo de una tenue
semblanza que sorprende envuelta
en reiterativas peroratas?

Una sonrisa asombrosa, una voluntad
de igual magnitud;
un cálido temple firme y ávido,
es una opción viable y que es mostrada
a todos estos cuestionamientos,
como respuesta y único recurso,
cuyo efecto puede no cubrir el mundo
como pretende más sí como aliento y certeza.




gatts

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