sábado, 6 de noviembre de 2010

Abeja

Luchaste y te vi partir,
más las voluntades negativas
ante su incertidumbre prefieren
actuar devastando los esfuerzos
más ejemplares y admirables.

Avanzaste con júbilo e inquietud,
seguramente por lo que te han relatado,
forjaste tu móvil o lo necesario
para dar cada paso de los restos
de un absurdo temor que al manifestarse
sólo acentúa tu grandeza y detalla tu osadía.

Constantes mareas te azotaron
y te mantuviste obsequiando tu andar,
tu deseo y tus ganas; debo confesar que has
ejecutado una clase de vida, que nos invita
a no rendirnos porque cada milímetro
y segundo valen el intento, y que de
manera egoísta lo aprendí, disolviendo
tu ímpetu en el agua.




gatts

No hay comentarios:

Publicar un comentario