viernes, 5 de noviembre de 2010

La feria

De Dorrego a Mayo se tiñen bailes,
se emiten palabras muy diferentes,
que al roce entre ellas, establecen
el entendimiento de la materia.

En muchas o todas las intersecciones
se agitan en múltiples ritmos
cada emisario de la tangibilidad, siguiendo las notas
que alegremente sugieren los emisarios de los anhelos.

La rústica vereda que acuna esfuerzos,
que cimienta historias, que contempla metas,
que permite mostrar algo más profundo y alcanzable,
y se permite absorver cosas profundas y derroches
de frivolidad.

Los ojos que frenan para conocer algo ajeno,
minuciosamente adaptado a la esencia de sueños,
cese de alternativas, golpes de realidad y
calidez del entorno inigualable.

Trayectos que se disparan arrebatando instantes,
rasgos inmejorables, muestras de un mundo
momentáneamente idílico,
colmado de luces irrepetibles.

De la tradición a la gloria conseguida
y que hay que seguir honrando;
ríos de alertas y los más bellos cuadros
que asoman de manera inminente sus trazos y cautivan.

Privilegios de unos brazos constantes,
improvisados, naturales, involuntarios o
garantizados por el esbozo de la hermandad
y la edificación de relatos.




gatts

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