con la misma intensidad cada
que se les invita, aún pudiendo
hablar de escasez de escuchas
alzan su voz buscando tocar
la cima y cada cosa que
en ella habite.
Las perspectivas múltiples y
con un grato dejo manifestado
que aunque asisten, le ofrendan
el momento, la gratitud y el placer
del mismo a uno que adoptan
y portan el título por el maravilloso
relato que ahora existe.
Hay miradas constantes, bañadas en
cierta indiferencia, gestos y colores
que algunos se aventuran a determinar
y algunos a descifrar; miradas que en cada
cristal que llega y en cada cristal que se marcha
pueden exponer otro mundo.
Su distorcionado rostro que esconde
sus ideas de madera, resguardadas por olivos
y brazos carmesí que sostienen
un tenue contraste donde se extinguen
los cálidos deseos que el fuego provoca.
gatts
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