domingo, 24 de noviembre de 2019

En las madrugadas

Hay momentos -madrugadas principalmente- que me gustaría inventarme recetas para un domingo, que me digas que precisas darme un abrazo y terminemos bailando muy despacio en la oscuridad de un pequeño patio.

La gente hace rato que está de más, vamos despidiéndonos que lo que sigue, y que claramente urge, solo a nosotros nos importa. Con cada escalón más nos conocemos y son muchas palabras menos, las llaves pillas se divierten retrasándonos y para entonces la ropa habrá perdido todos sus por qué.

Tengo todo tan presente: la luz golpeando solo uno de tus costados, que estás recargada contra un muro de ladrillos creyendo que logras encender un cigarrillo aunque tus manos permanezcan inmóviles por tu blusa anclada hasta tus codos, tu sostén adornando tu vientre mientras yo voy adornando tus hombros y ocultándome en tu cabello.

Pasaremos, seremos espasmos frente a un ventilador, tu mano sobre mi pecho, tus muslos aferrados a mi cintura, nos aseguraremos de no perdernos ni un milímetro de lo que ahora somos con mi rostro hundido contando tus latidos. 

Voy a pedirte que te quedes sabiendo que dirás que no, que tu coche está a 4 minutos; el tipo enviará el primer mensaje advirtiendo que está afuera, esperará y cancelará, se irá generando una penalización por no atender, y esa multa simbólica habrá momentos -madrugadas principalmente- que desearíamos poder estar pagándola.

sábado, 16 de noviembre de 2019

Romance del diablo

Tanta nostalgia en sus voces, mucha paz, mucho frío contenido con charanda, atole y algunas pirekuas.

Había un altar enorme, todas las mujeres de la familia embarraban tamales, los invitados y las invitadas acudían de a poco ofrendando canastas con fruta guiándose por una vereda de cempasúchil; toda la noche para un muerto nuevo.

Un muerto nuevo es quien fallece entre el 3 de noviembre del año anterior y el 31 de octubre del año en curso, haciéndose acreedor de una fiesta para celebrar su vida.

Después pasó, sin ningún dolor me animé a buscar más charanda por entre las callecitas de Arantza.

¡Qué complicado conjugar tu nombre en tiempos en los que ya no estás, en tiempos en los que no estarás!

Y me perdí. Me perdí sobre un bote que ya no saldrá y que cuyo nombre se escapa con las tenues luces del lago; me perdí entre los gélidos recuerdos de las yácatas, nuestro vasito con gaspacho y los viejitos de la tarde en catedral.

¡Claro! Claro que preferiría ir tras de una ambulancia y no de una carroza, que se me aparezca un vampiro, gire una calabaza y me cuente que puedo alcanzarte en algún sarcófago egipcio o en alguna sombra en Stonehenge, muy a lo Ray Bradbury.

Hace tiempo renuncié a tantas opiniones, las tenía porque me daba miedo vivir, permanecía ocupando la melancolía, y entonces comencé a morir un viernes. También comencé a creer en las vidas posibles, en la reencarnación, aunque siempre lo mejor lo llevabamos a todas partes sin nube, sin más dispositivo que nuestros latidos.

Siempre estás a un costado de la cancha en tu pantalón gris y tu polo blanca, se escapan dos lágrimas con tus gritos que ajustaban la vida.

Te cuento que quizá pronto te alcance y que el diablo también se enamora.

Como en esa publicidad de Nike: nacido en un punto, querido en todos lados.

Solo él supo cómo aquella noche de mediados de los 90's resolvió un problema que creo era de alguna variante del cálculo, mientras el responsable oficial de resolver ese ejercicio se pegaba, por indicación del otro, una ducha fría porque ya las ideas las tenía cicladas. Para cuando salió de la ducha ya había una respuesta, hizo la comprobación y era correcta.

El agua fría, además de despejar la mente, quita el dolor de huevos.

Otra noche de mediados de los 90's quien resolvió el cálculo preguntó cómo resultó la visita a la noviecita y la respuesta fue que todo bien, pero apareció un dolor de huevos.
- ¡Órale! ¡Métase a bañar con agua fría!

Definitivamente el agua fría es curativa, al menos para la inocencia, aunque la inocencia decida extenderse.

Cada visita el genio del remedio de agua fría apoyaba económicamente argumentando por si el antojo por alguna bebida o algún alimento se presentaba; el joven visitante se retiraba a visitar a la novia y muy pocas ocasiones invirtió en lo sugerido. ¡Inocente! Al cabo que no se da cuenta, pensaba.

Una noche de mediados del segundo lustro de la primera década del siglo XXI, el genio del agua fría escuchaba y aconsejaba a un joven desesperado que estaba enamorado y tenía miedo a perder ese sentimiento correspondido por no tener suficiente dinero.
- Es que a veces podemos ir a cenar, pero luego ya no tengo para irnos a estar solos.
- ¡Claro! - dijo el genio. - Mira, este cabrón - señaló al que apoyaba para bebidas y/o alimentos - hace unos años andaba de novio y pues lo alivianaba para que fueran a echarse un refresco o unos tacos, pero realmente esperaba que comprara preservativos.

¡Claro! ¡No se da cuenta! ¡Ja!

Esta obsesión por la razón.
Hace algunos años un policía me asaltó en casa; quería encontrarlo y ajusticiarlo, aunque probablemente no lo haría, compartí mi molestia, mi frustración, y un excelente amigo me tranquilizó haciéndome ver que esa justicia sería mi justicia y muchas personas no la compartirían. Lo mismo pasa con la razón.

En una relación de pareja hay extenuantes jornadas de discusión enfrascadas en cúmulos de argumentos y excusas que derivan en molestias, ausencias, indiferencias prolongadas, y todo porque las personas involucradas se limitan a querer escuchar que tienen razón. En política, en futbol, cuando se habla de Valentín Elizalde, de la paleta de colores del Joker, de los guiones, una vez expuestas tantas absurdas opiniones, arranca el regateo, la oferta y demanda por la razón. Alguien tiene que tenerla.

De verdad es absurdo o se torna al querer imponer una línea de pensamiento. Intenten valorar esto viajando en bocho de León a El Vaquerito, pasarle la lumbre al hitter y después hablar; el 99% de lo que digan es absurdo, no aporta gran cosa, es más de lo mismo: las ganas de hacerle saber al mundo que algo sabemos, algo hemos vivido.

Seguimos buscando la inmortalidad física, una especie de consagración, perpetuar ideas a manera de reconocimiento, aún sabiendo que ahí no radica la trascendencia. La inmortalidad física son modas y comportamientos reciclados con la tecnología de testigo.

Distribuir y compartir el conocimiento olvidando el afán de las luchas aisladas siempre insuficientes que terminan alejándonos de lo fundamental; la adrenalina de pararnos y exponer un temor, aceptar que no se está bien ni mal, sino que a cada quien le funcionan fórmulas diversas.

Lamentablemente impera el egoísmo, y escucharnos y mirarnos y sentirnos ya es algo que raya en lo paranormal, pero un día la gente conecta y entonces alguien vive.

Estamos en una terrible réplica pseudoverbal del arreglo en violín de "No puedo olvidarme de ti" de MDO que la despedimos con el coro alegre de "Un rayo de sol" y una retirada en fila; todos se agazapan para espiar cuando creamos el más lindo abrazo.

Deja que pase lo que nos dé felicidad, eso me dijo y después se comió la última fresa de la porción de pay. En algún momento resolverás por qué te gusta la palabra "contigo", y si vamos a guardarnos algo, entonces no nos pensemos más, aceptemos que ya fue y dejemos que nos alcancen otras palabras.

Siempre estará la lluvia, las trece lunas, algunos mapas y alguna moneda viajera. ¿Puedes creerlo? Hay desbocadas empatías de domingo que los lunes son fusiladas por fantasmas, los mismos que te prohíben visitar un trabajo cualquier día para regalar flores y un disco, para pasar aprisa y sacarte de tu cubículo, besarte quince minutos y dentro de seis horas, si así lo precisas, enviarte un por qué, aunque seguro no lo necesites y lo expliques pensando que me vale madre.

martes, 5 de noviembre de 2019

Opinión acerca de todo

¿Será que han sido todos aciertos? ¿Qué tanto nos habremos equivocado?

Andar por la ciudad, después de todo ahí es a donde decidimos salir a ocultarnos, a donde decidimos salir a esquivarnos, a donde decidimos pisotear en el asfalto y desparramar en olvidadas veredas todas las alegrías solo por abrazar la invidualidad propia de los miedos y la soledad multiplicada.

No jugamos fácil, es decir, si algo molesta, se dice, si algo agrada, también se dice. De verdad hay en la vida tanta gente desencontrada cargando con sus fantasmas esperando que alguien más los venza, que alguien más sea antídoto para su absurda coraza; gente que piensa en tantas posibilidades antes de actuar, viven en un ajedrez y necesitan visualizar quince movimientos para poder avanzar una o dos casillas.

Es mucho más sencillo compartir el desayuno en silencio y con tanta complicidad y tanto entendimiento, salir a atrasar la llegada al trabajo para tener un detalle, alegrar el regreso a casa con una colección de sudokus de periodicos viejos, o un mensaje con un "hasta mañana" y tres corazones sabiendo que nos veremos en unas horas, o intercambiar canciones, o una linda ecuación de chocolate, películas y frases sin sentido.

Alguna que otra tarde no será posible evitar obsequiarle cinco minutos a la vecina -que pareciera que quiere canonizar a su marido- para escuchar sobre su idílico amor, aunque sepas de muy buena fuente -porque un día antes lo cruzamos al tipo- que está todo para la mierda y el candidato a santo prefiere enfocarse en que alguno de sus mil quinientos emprendimientos pronto le dará para comprarse un planeta si Elon Musk lo pone en venta.

Nos parecemos más a personas que coinciden un miércoles en exposiciones gratuitas o en lamentables obras de teatro improvisadas. No creo que preferir una conversación sea idealizar; claro que quiero terminar la noche contigo y conmigo, que el ventilador azote tu cabello contra mis mejillas y tu palma acampe en mi pecho, pero esas intensas atenciones cualquiera las hace, lujo sería despertar y que sigamos ahí.

A veces en el acto más lindo entre dos personas la proximidad física más estrecha se da con la mano de una de ellas sobre la mano de la otra en el banco de un parque, y están mirando a la calle jugando a pisar las hojas que abandonaron a los árboles, pero los árboles no las extrañan porque se enternecen.

- Las personas ya no se van siguiendo a alguien como las chicas se fueron siguiéndolo a Renato.
- ¿Ese quién es?
- Era un payaso. Hace años llegó al pueblo y lo vieron sin maquillaje: facha y fuerte; cuando el circo se fue algunas muchachas se fueron tras de él.
- ¡Guau! ¡Sí, esas cosas ya no pasan!
- ¿Qué onda con tu familia? Algo ibas a decirme hace días.
- ¡Aaah! Fíjate que tengo una tía que todo le duele.
- Sí...
- Bueno, dice que un brujo le dijo que estaba enterrada en un panteón.
- ¿Cómo enterrada?
- Pues resulta que la envió a un panteón y desde la entrada debía contar 165 pasos de frente, luego 77 a la derecha, luego 24 a la izquierda y luego otros 12 a la derecha.
- ¿Para?
- En esa tumba estaba enterrada.
- ¡¿Qué?! ¡No mames! ¡Cómo iba a estar enterrada!
- ¡En serio!
- ¡Cómo iba a estar ahí, no chingues!
- Pues metió la pala y encontró una bolsa negra de plástico, la sacó y dentro había un cofrecito de madera bañado en cera negra.
- ¡No te mames! ¡¿Y luego?! ¡Ya me habría largado bien al chorizo! ¡Miado y cagado, obvio!
- Le llevó el cofre al brujo.
- Ajá.
- Lo abrieron y tenía un muñeco de trapo lleno de gusanos y alfileres.
- ¡¿Qué?!
- ¡Sí! Encima la cabeza del muñeco estaba cubierta con una foto de ella.
- ¡Mierda!
- ¡Je! ¡Sí! Bueno, tú ¿qué querías decirme?
- ¡Aaah! Solo te llamé para contarte de un tipo que subió al camión.
- ¿Qué le pasó?
- Medía como 3 metros.
- ¡Bueee!
- Ok, obvio no, pero era gigante.
- Ajá.
- Hasta le costaba moverse, picó el botón para bajar, comenzó a caminar hacia la puerta trasera, nos codeó a todos y se bajó veinte cuadras después.
- ¿Tanto así?
- ¡Lo juro!
- ¡Ja, ja! Bueno, ¿y para eso me regresaste?
- En parte, también para darte un regalito.

La besó y le dio una tira de obleas.

- Je, je... Muchas gracias, me voy.
- Chau. Bonito día.

jueves, 30 de mayo de 2019

On melancholy hill

¿Viste esas personas que tienen canción favorita de los sábados por la noche? Dicen hacer el amor, como si el amor pudiese construirse así nada más, como mover un mueble hacia otra esquina.

Ah! Esas parejas que esperan la oscuridad en la Plaza de las Damas, son 3 o 4 bancas sobre un corredor a un costado de los columpios y la cancha de básquetbol; ya se lo han preguntado: ¿por qué hay que esconderse? ¿no merecemos vernos o es que cuando todo es armonía el rostro confiesa lo más simple del universo? Millones de mariposas negras y tan solo dos muchachas con cabello bastante rizado sacándose fotos, incorporándose al calor y a la ciudad cuyos rincones, todos, enmarcan majestuosamente su majestuosa alegría.

Qué pequeño que es el mundo luego de 28 o 34 años y algunos viajes a la luna; César y Alena en una explanada lejana enviando pequeñas cartas desesperadas a un teléfono para que interprete y construya el sentido de este destino, y detone y derrumbe tantos otros sin salas de espera, sin trenes, sin Helsinki-San Petesburgo, sin hookah, sin taxis clandestinos.

Pensaba en nosotros girando en mitad de una terraza; pensaba en tu mano, es la tranquilidad y la alegría que hace años se te extraviaron y viniste a reencontrar con tu oído fuerte contra mí.

Por primera vez la superstición nos juega a favor, incineramos una carta, cada palabra, y el humo y las cenizas la reescriben. Claro, no vienes de ningún Boston, tu risa es lo ideal para los horribles días, y para los magníficos también.

No dormiste profundamente y hospedaste esa idea en tu cabeza, estabas en otra dimensión con formas nuevas, un ojo péndulo al extremo de un hilo de saliva atado a la sonrisa de un payaso impresionado por una bailarina acariciando una cortina que le ronronea a los pies.

- ¿Bailas?

- Mmm... No sé bailar, pero me divierto. Vas a tener que enseñarme tus mejores pasos.

- Aprendamos entonces juntos.

- Me parece.

- ¿Cuándo o qué?

- Apenas un sábado, ¿no?

- Le quedan 47 minutos a éste.

Sujetaba su cabello tras sus orejas y lo miraba.

- ¿Qué hora es? - preguntó ella.

- Las 11:14.

- Bueno, 46.

- No podemos solo dejarlo vivo, lo mismo hacemos con todo.

- ¿De qué hablas?

- Los sentimientos. Son objetos en nuestras manos y van a extenderse o empolvarse en una caja de vida diez años antes.

- ¿Como cápsula del tiempo?

- Sí.

- Tienes razón, lo manoseamos tanto hasta que ya no sirve más y un buen día ya no enciende.

- No hay palabras que le den otra dimensión, la oportunidad de dejar la realidad y ser ideal.

- ¡Claaaro! Ni en cartas podrías detallar mejor lo que viviste.

- Tal cual. Creo que por eso cerramos los ojos y volveremos cualquier día al cerrarlos de nuevo.

- Me agrada, es una buena explicación.

- ¡Bah! ¡¿Qué sé yo?! Los cerramos y volveremos sin espejos rotos...

- ¡Sí! ¡Sin espejos rotos, sin el sonido escapando!

- ¡Ajá! ¡Sin el sonido escapando, sin entradas forzadas, sin golpes de arenga!

- ¿Quién ocupa la luz? ¡Qué gente tan limitada!

- Tengo la esperanza de escuchar que no tienes que levantarte temprano, aunque mientas; que roces mi mano con obvias ganas de sujetarla, palmearte el hombro advirtiendo lo mucho que quiero abrazarte.

- Habrá que quemarlo todo, solo así existiremos. Que me hables tantas veces de ese lugar, ese donde amanecemos juntos, de tus pasos sobre la arena de Creta, de todas las frases y todas las anécdotas de una viejecita que no conocí.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Algo para decir

Nunca me aprendí un poema y hace tantísimo que no intento describir un sentimiento, en silencio me recargo en la puerta y te miro rodando sobre las sábanas, qué absurdos que son los chismes y te burlas de ellos.

Algunos secretos pueden extinguirse durante la merienda, otros solo encontrándonos entre la madrugada.

Va a ser muy lindo cuando comprendamos que hace años que ocupamos este sitio, que habitamos en algún remoto lugar de nuestra memoria, que algunos días llegamos a la cita de siempre, al mismo árbol, a la misma banca y pasamos de largo. Ya no somos extraños.

En el momento que sea lo diré, y he llegado a esa parte del camino que ya imaginaba.

Todas las personas necesitamos ser rescatadas, sostenernos, una voz hilo que nos despierte de esa muerte voluntaria, encarar a nuestros demonios hurgando en un empolvado bolso lleno de lo que inventamos alguna vez.

En el área de perfumería de las tiendas departamentales, luego de oler tres fragancias, te dan a oler granos de café como para desinhibir el olfato, reiniciarlo; en algunas tiendas te venden las bolsas de plástico, en otras juran que te regalan la instalación de lo que sea que lleves y necesite; en otras tiendas nunca abren la segunda caja, y hay restaurantes con ganchos a la entrada donde la gente deja ropa que ya no quiere para que alguien más pueda tomar esa prenda, si la quiere.

No es que no tenga algo para decirte, busco en tantas direcciones y encuentro que hay tantas palabras dichas, tantas palabras escritas, tantas que pienso que intentarlo sonará a algo que ya existe, a algo que ya salió de donde no tenía cabida, a algo ya visto, ya escuchado; pienso que sonará a algo que ya aceleró la existencia, a algo que ya conmovió, a algo que ya cumplió con la alegría o la tristeza.

No es que no tenga algo para decirte, no basta y sería injusto desmenuzarle en papel, sería injusto que te pierdas las pausas, las entonaciones, los respiros, los silencios, y todo eso que el negro espejo no ofrece.

No es que no tenga algo para decirte, me encuentro en eso de acomodar ideas, como si tratándose de lo que se trata fuese posible; pasa que no logro explicarlo, debe ser algo, por ahora es lo poco que puedo adelantarte.

Las especies se adaptan y se expanden, crecen; el maíz por ejemplo eran 3 o 4 granos con sabor algo dulce, vino del teocintle, viste lo que era y mira lo que es. ¿Y nosotros/nosotras/nosotres? ¿De dónde vinimos? Tres o cuatro agridulces palabras, ¿viste lo que éramos?, y ve lo que somos.

Somos 85% parecidos al mono, pero también somos 83% parecidos a las mariposas, qué enorme puede ser un 2%, nuestras alas son mandalas que imaginan un monje y el opio, un caleidoscopio entre las antigüedades al final del estante que una viejecita todas las tardes va y lo visita, y son ya 8 mis manos lentas, y son ya 6 tus ojos cafés.

Cualquier noche estaré entre la libertad de las florcitas de tu vestido, posado en la inmensidad de tus párpados verde-violetas y será ley la felicidad a nuestro alrededor; todas las noches eres la libertad poniéndole el pecho al mundo con las hermosas maneras que tienes de verlo.

La casa está encantada, un duende reduce tus reservas de chocolate y una reduce las mías de galletas, a la mañana se les ve con el humo cagados de risa discutiendo la música para el desayuno.

- Leí que McCartney en realidad murió, que su Aston Martin le voló la cabeza.
- ¿Son otro tipo de flores?
- ¡No, tarado! Su coche.
- ¡Aaah! ¿Y entonces?
- ¿Qué?
- El que anda por la vida ¿qué onda?
- Pues que es un doble y que por eso la portada de Abbey Road, y que el de Sgt. Pepper's es más alto que el de otros díscos. ¿Cómo ves?
- Yo leí... ¡bah! no leí, pero no recuerdo de dónde agarré la idea o hipótesis de que sí existió la Atlántida.
- A ver.
- Bueno, según esto las pirámides egipcias y las teotihuacanas están alineadas entre sí.
- Ajá, con Orión.
- Sí, y Ra llegó de occidente, y Quetzalcóatl de oriente.
- Sí.
- Se supone que la Atlántida era una civilización muy avanzada y que cuando estaba hundiéndose unos escaparon para oriente y otros para occidente.
- ¿O sea que sugieres que habitantes de la Atlántida construyeron en Egipto y en Teotihuacán?
- Simón. ¿Cómo ves?
- ¡No mames!
- Ja, ja, ja, ja.
- ¿Tú cómo ves lo de McCartney?
- La verdad, pues equis, Pink Floyd la arma más.
- ¡Ja! ¿Te parece "Louis Armstrong meets Oscar Peterson"?
- Mucho.

viernes, 19 de octubre de 2018

Verdades absolutas

Hablando de verdades absolutas ¿existirán o son absolutas dependiendo del universo afectado?

Para una madre es sabido que los tupper son todos con "V" de valiste cabeza si lo haces de agua, aunque si se piensa podría no ser absoluta sino sagrada, que es varios danes más arriba. Otro aspecto sagrado para ellas es respetarles la siesta de 15 a 30 minutos en los que hay que ser ninjas, ahora es más fácil porque te tiran un mensaje al celular -por la aplicación que gusten- y ni se dan cuenta, antes se corría el enooorme riesgo de que sonara el teléfono o que llegara un compa gritando; bueno, en ese lapso tratar de no molestar porque podrían estar sacando todos los seguros al Tártaro y estar yendo en primera clase camino a valer pura corneta.

Hubo un tiempo que no se comprendía lo sagrado de algunas cosas aunque ahora se comprende de sobra.
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Cómo les arruinó la tarde ese güey.

Era todo un pedo armar bien la reta porque a algunos, inexplicablemente, les valía mandinga jugar, a otros no tanto, pero luego se les daba por ir anca la chingada en clases y pues no los dejaban salir, otros estaban bien puños y se agüitaban porque por partido eran dos o tres pendejeadas por fallar goles hechos o porque con la finta más pendeja se volteaban y les pasaban la pelota sin más. Cabe hacer mención honorífica de aquel que existe en toda reta y corre chingos y es un pinche tren sin freno sin el más mínimo ápice de técnica; otra mención para el culero que nunca falta que pudiendo solo tocar la pelota y anotar, siempre a huevo la manda anca la mierda y se chinga el arquero unas veces hasta que la hace de pedo de que ya no va a ir por ella, pero termina yendo porque su pendejez en ese gol que se tragó es imperdonable y lo menos que puede hacer es callarse el hocico e ir por el balón.

Bueno, ese pinche día todo se alineó: ni castigos ni hueva ni agüite ni nada, uno que otro culo, pero la reta se armó chingona. Generalmente si venía coche o persona pos a huevo se paraba el juego y era cuando había que echar la firma o ir en chinga a la tienda; el peor escenario para algunos era que su hermana fuese el motivo de la pausa y de pronto ambos equipos estaban emparentados o algún arriesgado a querer hacerse el canchero.

Apenas y eran las 4pm cuando llegó Pepona a casa de Chavacano.
- ¡Chava!- gritó dos veces y entonces salió.
- ¿Qué pedo, güey?
- ¿Vamos a jugar hoy?- preguntó girando la bocha como si fuese a elegir un país.
- Pos yo estoy puesto. ¿Y la raza?
- Acabo de ver a Roli, venía de la tienda y dijo que nada más tragaban y salían él y el Patas.- Patas era el carnal de Roli.
- Ah pos mamalón, sí se arma. El joto de Uresti y su carnal ¿qué pedo?
- Pos deja les hablo en chinga.
- Seríamos 6, así jala chido. Igual creo aquí andan Luisillo y Osva, deja voy a buscarlos.
- Sobres.
- Sobres.

Cuando Pepona arrancó ya venían Roli y Patas.
- ¡Güe', háblale por fa a las cagadas estas a ver si van a jugar!
- Ya... ya... ya... ya les dije y... y... y... y sí juegan.- respondió Roli con su característico tartamudeo.
- ¿Qué dijeron Luisillo y Osva? - preguntó Pepona a Chavacano que ya estaba en la cancha.
- Culeraron los dos.
- ¡Pinches culos!
- ¡Sí! ¡Pinches culos!
- ¡Al chile, pinches culos!
- ¡Qué... qué... qué... qué culos!

Aparecieron los Uresti, las porterías ya estaban colocadas en su medida oficial de dos pasos del Patas y se armaron los equipos: Patas, Roli y Uresti en uno, Pepona, Corronga -carnal de Uresti- y Chavacano en el otro. Se disputaban nada más y nada menos que una ronda de Barrilitos de limón, refresco que era un pedo conseguir, de hecho en el barrio solo se conseguía en la tienda de Don Leoncio; pinche tienda podía tener nada o galletas caducadas hace 4 años, pero vendían Barrilito de limón, además y como tremendo plus la posibilidad que atendiera alguna de las dos hijas de Don Leoncio que tenían en la bandita su club fan; nadie nunca les habló, pero daban por realizado el día con solo escuchar el "son 21 pesos" por los 6 Barrilitos.

La reta transcurrió sin tanta mamada, una que otra pared, uno que otro drible humillante, uno que otro túnel y pocos lujos mamones. Como siempre, la reta era a 10 goles.

El juego estaba 7 a 4 a favor de los de Pepona que en ese momento estaba arrinconado entre dos coches, la banqueta -que era la línea de banda- y Roli, y la única era intentar un pase o pasarle por encima a Roli; pues le hace túnel, pero Roli reaccionó a tiempo y da media vuelta. Nadie vio la bicicleta que desfilaba por el campo, tampoco vieron la bolsa negra de plástico que colgaba del manubrio, y mucho menos esperaban que el cabrón que venía pedaleando fuera a frenar con el de adelante evitando arrollar a Roli, pero saliendo disparado seguido del crujido de la bolsa en el asfalto; de la bolsa brotaba espuma y del perjudicado un desgarrador semblante peor que de quienes juran haber visto al diablo en un baile grupero o el de quienes prendieron vela a medianoche frente a un espejo y se les reveló el rostro de su alma gemela y resultó que era el de la pareja del/de la mejor amigx, o sea al vato estaba llevándoselo el chorizo.

El tiempo trajo esa verdad absoluta y sagrada, cualquiera habría reaccionado igual o más culero. Rápido fueron a asistirle y el vato quería matarse aunque solo traía raspones en la mano derecha que fue la que evitó su beso con la calle.
- ¡No mames! ¡Mi caguama!
- Pe... pe... pe... perdón, Señor.
- ¿Está bien? - preocupado Pepona.
- ¡Mi caguama, cabrones!
- Pero ¿usted está bien? - preguntó Corronga.
- ¡Mi pinche burra!

Y es verdad, una caguama es sagrada, la burra no se mancha, es tan absoluta y sagrada que dos de ellas son el mínimo necesario diario para cumplir con el Lupe-Reyes; no sabrían si ahora tomarían el resto del envase y degollar a tan atrevido grupo, pero sí es para agüitarse chingos.
- ¿Cuánto le costó? Se la pagamos. - sugirió el Patas.

El tipo sentado en el cordón buscando consuelo en el asfalto.
- Pos 20 varos.

Por lo pronto se chingaron los Barrilitos.
- Pos de a 3.50 cada quien. - Chavacano hizo cuentas en calor.

Y ahí venía el pedo, al menos para Chavacano, Pepona y los Uresti: había que entrar a despertar a las jefas. No solo los cagotearon por despertarlas, sino que tampoco hubo presupuesto para los pinches Barrilitos.
- Ya nos chingamos con los Barrilitos, comoquiera nos los deben.- dijo Chavacano.
- ¡Ta... ta... ta... ta bueno, mbe!
- Al menos el vato ya no iba tan agüitado. - agregó Chavacano.
- Y, no, si se llevó lo suficiente pa' la caguama y un chicle.

martes, 16 de octubre de 2018

Lindo pensar

Hay personas que en el verano mueren de aburrimiento, y esos días y todos los días es lindo pensar y creer que aún ocurren esas historias de personas que gustan saber qué animal serían -sin ser pregunta de certamen- y fantasear con esa libertad que se mira y no se toca.
Cuánto sentido en observar un exceso de risa y un labio partido, gente que no es tan simpatizante de otra y por eso prefiere los cajeros automáticos; cuánto sentido de la timidez en la atracción, en venir y ofrecer un dulce o un diario, andar un par de minutos y volver a aproximarse.
Es lindo pensar y creer que aún hay historias de películas favoritas, de jugar a adivinar canciones, un raro collage un martes nublado apreciado con complicidad y un pulgar retirando las boronas de las comisuras; historias de flores, una foto y una de ellas indicando el verso preciso, dos horas en el cine y dos suspiros interminables frente a un jardín. Es lindo pensar y creer que aún hay historias donde dos inocencias se desempolvan, redescubren lo olvidado y en un rincón de la calidez se vuelven eternas.
Habrá que creer que al fin entre tantos desayunos vacíos hay una verdad al soñar, que la mañana sujetará y construir en realidad al diluir el suspiro.
Es lindo describirse en colores jamás vistos, inventar sentimientos, contar jacarandas, encontrar palabras en la ciudad, el frío, cena y un refresco para dos y tardarse más al pagar agrupando los vestigios de un sueldo y quitándole pelusa de bolsillo a algunas monedas; habrá que caminar, mi mano se asoma cuando la tuya la busca y somos un tótem humano y las sombras nos imitan, los perros lo gritan, un gato nos dibuja y una procesión contempla esta locura que asusta y conmueve brincando sobre macetas enormes.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Las mentes

"Vos lo que hacés es como ir de pesca, con la diferencia que no te importa sacar algo en ese momento, pero dejás la caña ahí y te vas; un día te asomás y notás que algo picó."

AR


Tantas personas privándose de tanto porque no es correcto, porque hace daño, porque eso no es de hombres, porque eres una señorita o porque un Dios que todo lo observa se pondrá triste porque en la segunda parte de su historia dejó de ser iracundo y vengativo.

Es en una comedia romántica donde señalan a El Padrino como la suma de toda la sabiduría, y es en un fragmento de su primera parte en donde dicen algo que me resulta absoluto: "... your interests don't conflict with mine.", algo así como: "sus intereses no chocan con los míos.", y es absoluto hacer lo que se quiere procurando no afectar a tercerxs. Sin embargo, esta idea de "tercerxs" es a menudo egoísta, incluso mezquina, uno o una quiere disponer como de propiedad, o también el caso como con los alimentos que las personas aseguran que no les gustan cuando ni siquiera han probado, ahora traslade a cada instancia que se le ocurra y sume todo lo negativo que recuerde por hacer lo que mucha gente no se atreve y con frecuencia hasta no concilian sueño por la duda.

No podemos acercarnos a una persona con alguna historia con alguien cercanx porque fue su novio o novia y eso es no tener códigos, asumiendo que existe una especie de pertenencia eterna. Me pasó y juzgué porque en el limitado raciocinio no hay espacio para ver que esa persona con la que se compartió ahora se entiende magnífico con otra persona con la que también se compartió y se prioriza la estupidez rezagando el aprendizaje.

Cuando caemos en cuenta que se está enamoradx no prestamos atención en que se está descubriendo el cómo sí nos gusta sentirnos y que se deja el punto donde vimos el cómo no nos gusta.

Si se está en matrimonio también se está obligadx a no poder sentir atracción por otra persona porque no está bien, como si unx toda la vida hiciese lo mismo: distinta ropa, distinta residencia, distinto trabajo, otros tragos, otros alimentos, otras diversiones; quizá no se cambia, pero se expanden horizontes.

Y se preguntan si no molesta que la pareja pueda encontrarse con otras personas, y no, si es libre; aclarar -y lo creo- que el tiempo que se está muy enganchadx de algo o alguien ni siquiera se cruza la idea de otras opciones, pero eso tiene caducidad.

Hay una constante lucha por ocultar esta verdad de que somos seres instintivxs con un razonamiento teóricamente superior al de otras especies; partiendo de lo anterior, hay tantos aspectos donde se establece que está mal sentirse bien.

Jamás estará mal sentirse bien, no cabe el "soy de" porque somos de nosotrxs mismxs, hacer lo que se quiere y dejar las dudas para otro universo donde se precisen para sostenerse; dejar la moral, los prejuicios y condicionamientos en un rincón del placard donde no molesten, si es posible tirarlos que al final la culpa no es otra cosa que el invento más útil de la religión para someter masas.

La trascendencia de la educación sin calificativos, se nos forma para un montón de cosas, pero no para la felicidad, y hay que encontrarle todas las direcciones a estas palabras.

Qué fundamental es el concepto de hacer las cosas por las razones correctas, aislarnos de los condicionamientos mentales y las imposiciones sociales.

Estos pensamientos serán altamente cuestionables, pero la idea estará y los momentos siempre llegan, y es así que lo que dijo Leo que dijo Martín H ocurre: uno se coge a las mentes, no que no se pueda disfrutar con un hombre o una mujer, pero es el cerebro lo que seduce.

Se confunde el intentar interactuar con otra persona con una bola de faltas a los derechos, y eso se vincula directamente con la ausencia de imaginación, generaciones completas que no logran inaugurar el cerebro.

No es terapia sobre arquetipos, es el deseo, el impulso y la necesidad de ser.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

...

Cómo hablar de esta historia, de esta sensación llena de simples deseos, de esta idea de una caminata por la mañana y el televisor y una pieza de pan por la tarde, de montones de pensamientos rodeados por tantas acompañando el viento y tantos estrellándose con él. Entonces cruzamos tu mundo y el mío y nada más se moverá y somos, en el balcón entre el ritmo de las mecedoras y el descendente nivel del termo, una nueva pareja y el instante en que recién comienza.

Qué pensarás si aún no despierta la ciudad y el frío aún no pretende descansar, qué figuras ocultan mis párpados y las persigo en el aire; dos luces, las siluetas de la prisa en una, las siluetas del acercamiento se disuelven en la otra.

Es evidente, lo dicen la mano que dejó la nuca para pasarse a la quijada, lo que terminó en la boca que estaba destinado a la mejilla, las breves sonrisas y un leve empujón que una mano firme fulmina y entonces a la boca llega lo que está destinado a ella, como se refugian las personas que logran encontrarse y cagándose de risa desde el vestíbulo de un hotel miran a los coches que pasan y cómo la lluvia reagrupa los tres charcos que patearon, así se refugian en ella -en la boca- lo destinado al cuello y lo destinado a difuminarse más allá de la cintura.

Y somos, y no tenemos dimensiones de ningún tipo, y no hablaremos de recorrer distancias ni de prevalecer tiempos ni del disco de jazz a media luz para pastas, vinos y discursos, ni de promesas mirando el atardecer.

lunes, 10 de septiembre de 2018

La Casa Grande

"Es el mejor lugar donde un niño puede crecer." GILM.


Hay tantos relatos de todas las épocas: que había víboras que estaban locas, que unos niños ocultaban una nave espacial detrás de un librero, o que se asustaban a niños y niñas con que al oscurecer había que andarse con cuidado y no alejarse porque Doña Tina se les aparecería, nadie supo jamás quién fue ella o si acaso existió, algunas personas contaban que fue la anterior propietaria de aquel lugar.

De cuando esta parte de la historia estaba lleno de frutos, caballetes, vestigios de guerra, caminos infinitos, cuentos y con suerte algunos tréboles de 4 hojas.

En otra época fue residencia y punto de reunión de la familia Mendiola Turbidi, Don Luis, el padre, era patrón de algunos de sus hijos y los sábados juntaba a las nueras -esposas de sus trabajadores- con todo el chiquitiaje (hijos e hijas) que previamente había sido sentenciado a dos cosas: "¡Ni vayan a andar pidiendo nada y cuando lleguemos, ahí donde me siente, ahí los quiero a mi alrededor!", y no cumplir con las indicaciones era acto de rebeldía, de poca importancia a la vida o, más concretamente, de pendejez, para pagarles lo trabajado.

Don Luis Mendiola y su esposa Doña Cande Turbidi tuvieron 1 hija y 8 hijos: Analía, Luis, Moreno, Roberto, Alfio, Bertoldo, Gastón, Julio y Gonzalo; después también vivieron con ellos Mirtha, la hija mayor del matrimonio entre Alfio Mendiola Turbidi y Edna Basili Capistrán, y Julio Jerónimo, el segundo hijo varón de este mismo matrimonio. Los hijos Mendiola Turbidi tenían dos hábitos para su esparcimiento: la lectura e ir al Batacazzo, una cantina del barrio, a tomarse sus cervezas y/o tragos; en el caso de Analía, y por las costumbres de la época, no podía acompañar a sus hermanos, por lo que solicitaba a Alfio, el segundo del matrimonio de Alfio y Edna, fuese al mismo expendio a comprarle un par de cervezas. En otra época, posterior a ésta y previa a la de esta parte de la historia, Analía pedía a Celso, tercer hijo varón de Alfio y Edna, se presentase los sábados a primera hora para que le acompañase a realizar algunas compras en el mercado; Celso llegaba parece que desde las 7 am y emprendían el viaje, lo primero que compraban, antes que nada y primero que todo, era un jugo de naranja.

Se trataba de un terreno enorme, un mundo dentro de la ciudad, un parque de diversiones donde Don Luis tenía en una castaña un rifle calibre 22 y que alguna ocasión tomaron prestado sus hijos decidiendo probarlo en las profundidades de aquel universo, sin embargo, el agudo oído de Doña Cande que fue a su encuentro les desarmó y les hizo marchar de regreso apuntándoles como flotilla recién capturada. Esas cosas ocurrían en otra época.

De cuando esta parte de la historia si se miraba de frente ese lugar estaban, en orden de la de Mutualismo hacia la de Juan José De la Garza, la Casa Grande, el local de la Wanda, el local de Don Ches, la entrada, resguardada por un oxidado y carcomido portón, y el taller mecánico que tenía frontera con la casa de la familia Morado; el portón era la fachada de una especie de zaguán descubierto que guiaba a las entrañas de ese gigante. Justo al cruzarle, a mano derecha estaba el taller de Julio Mendiola Turbidi, a mano izquierda y a espaldas de los dominios de Wanda y Don Ches un breve techo de lámina en donde Julio estacionaba su coche parecido al batimóvil de Adam West, y un cementerio de autos por donde Peluquín se paseaba y los hijos Maca, hija de Alfio, y sus amigos utilizaban para jugar a las escondidas.

Peluquín era el perro que entonces tenía Julio. Wanda era una enorme señora, de carácter sanguinario con sus hijas Narcisa y Pochita, a quienes se los demostraba a punta de manguerazos, varillazos o poniéndoles sus manos en un comal caliente, y madre de Jacinto Emilio y Aristobal, medios hermanos que se manifestaban en cada oportunidad un odio exponencial. Don Ches siempre fue viejo y era un peluquero de cepa, solo conocía el corte militar.

A espaldas de la Casa Grande primero estaba un árbol de guayaba, después unos cuartos unidos por un solo pasillo y que en otra época fueron los dormitorios de los hijos de Don Luis y Doña Cande, y que en esta parte de la historia era la casa donde vivía Maca, su esposo y los tres hijos de ambos. Esos cuartos no abarcaban todo lo que la Casa Grande, eran quizá una tercera parte, lo que sí es que concluían en la frontera con la familia Álvarez, establecida por un muro de ladrillo al que le faltaba una pieza, espacio en el cual algún diciembre el hijo mayor de Maca detonó una paloma y salió corriendo entre su risa y la de sus dos cómplices menores. El resto de terreno de la Casa Grande que no abarcaban los cuartos estaba habitado por pasillos, jardines y un árbol de moras; después de uno de esos jardines, y en la frontera con los Álvarez, estaba la Carpintería, que era el taller de Bertoldo, frente a ella unos baños y a espaldas de ellos una pequeña vereda delimitada por una breve malla con pies de lámina que algunas veces fungió como portería de aquella cancha improvisada en donde Celso, el Capitán Furia, desparramaba a los menores hijos de su hermana Maca desprendiéndole al más pequeño algunas de sus primeras palabras: "¡Órale! ¡Que no nos gane el pinche Capitán Furia!", y por un pedazo de tronco acostado en donde el mismo hijo de Maca pasaba horas capturando caballetes porque le atraían los colores de sus lomos, y en donde probó con éxito por única ocasión el veneno que inventó para hormigas que ahí mismo, sumergido en su pasatiempo, le atacaron. El veneno no era más que un enorme vaso con agua y la tinta de un pincel disuelta en ella; básicamente inundó el hormiguero. A los pies del tronco un árbol de tamarindo.

Tanto el tamarindo como la valla de tronco, lámina y malla eran el comienzo del inexplorado resto del territorio, el Darién de ese mundo. En esa zona estaban los aparatos hechos por Julio en donde practicaba gimnasio, gimnasia, algo de atletismo, artes marciales y la bandera que es una perfecta joda para brazos y abdomen; a unos metros de eso, una noria a la cual si alguna vez encontrabas un trébol de siete hojas y se lo obsequiabas, el agua podía decirte lo que quisieras de cualquier época o enviarte a otros mundos infinitos, diluidos, extendidos, ocupados por todas las formas y todos los colores, algo como ingresar al cerebro del origen y mirar todas las aristas y un cúmulo de agujas apuntando a un mismo punto y al revés.

Después estaban las ruinas de una pileta y de la herrería taller de Don Luis y bien al final una jungla donde pocos o nadie se animaban y en donde Doña Cande aprehendió a sus hijos con el rifle, donde el segundo hijo de Maca en plena noche entró en bicicleta, cayó y se encajó un tornillo, y en donde en otra época vivió Don Cayetano -quien vendía nieve en un carretón- y su familia; y mucho antes la abuela Yadi, madre de Don Luis.

En la Casa Grande, en esta parte de la historia, vivían Doña Coco -Di Coco pa' la raza- y Marciniano su hijo de quien se decía era un genio matemático, aunque personalmente creo que era solo un reemplazo colocado por la noria y que el verdadero quiso engañarla y ésta lo convirtió en un sapo, sapo que vivía bajo un breve pasillo de concreto que nacía en la cocina de esa casa; el sapo pasaba horas merodeando ahí y siempre al final de su jornada volvía a la humedad de su refugio.

El final de los cuartos era una habitación que en otra época perteneció a Bertoldo y que en esta parte de la historia era un cuarto de acceso exclusivo para Julio. Esta pieza tenía dos entradas, ambas puertas de madera pintadas de rojo; una de ellas estaba por dentro conectada al mismo pasillo, pero bloqueada por libros; la otra estaba casi llegando al muro de ladrillo.

Siempre estará esa duda de qué ocultaba Julio ahí, tal vez magia, alquimia, o quizá algunos pergaminos como los que Melquiades obsequió a los Buendía.

Tantas veces he vuelto guiado por una señora vestida de blanco y que desconozco, ella abre la puerta roja, dentro hay otra pequeña puerta de madera color natural y cada vez que la abro, despierto; estoy convencido que cuando logre no despertar esta señora se animará a revelarme sobre todos los tantos años que vino por mí y me escapé, sabrá que no le temo, que temprano desde los fríos de noviembre la reconocí, que el trébol de siete hojas no es otra cosa que un ticket que ya sirve de muy poco, pero igual nos arrojaremos al pozo. Quizá ella sea Doña Tina.











jueves, 30 de agosto de 2018

...

¿De qué otro modo es posible?

A la mañana los números no cierran, nadie lo creería, lo creemos porque es tu risa y la mía, mi boca desconfigurada y tu labio inferior oculto tras tus dientes, al diario escurriéndosele todas las porquerías y nuestras manos a prisa con dirección a los pasos.

Recién noté que tomé una hoja que tiene impreso el 209 y obvio recordé la ruta de colectivo en Monterrey, somos varias personas quienes consideramos que a los operadores de esa ruta les importa muy poco la vida y siempre van primeros en esa carrera de la que solo ellos están enterados, incluso me animé a comentarlo y me dijeron que el Playa es la máxima aventura en ese rubro; habrá que tomarlo un día, por mero deporte.

Después recordé que la primera vez que nos vimos llovía, me esperaste fuera de un restaurante con una sombrilla muy linda del color de las flores de los lapachos, estabas con un cigarrillo y justo dabas una pitada cuando aparecí con una coca cola.

Nadie lo creería, pero bueno.

Un poco tu boca afligida, otro tanto tu mirada cómplice, era posible mucho más y presumís o amenazás que me sorprendería si te soltases y que toda la radio debe ser una fiesta que te sostiene a pesar del tiempo, y te beso y mi mano en tu pierna, y ojalá ahí pudiéramos tan solo arrojarnos a un ejercicio de completar oraciones, a una sopa de letras donde aparentemente estamos, o al crucigrama inconcluso donde conectan todas esas cosas que al encontrarnos hacemos y que la gente no se da cuenta, y otro beso tuyo me trae de regreso y entonces es adiós o hasta pronto si es que pronto es la vida siguiente o ese mundo alterno del que tanto charlamos.

domingo, 25 de marzo de 2018

Oblivion

Vos sabés que quien muere luchando vive en cada unx de sus compañerxs, y sentí la necesidad de contarte que por primera vez estaría convencido que la muerte me alcanzaría, y me encontró así, en paz y bien preparado, solo esperaba que el corazón fuera ahogándose y mi vista permitiera contemplar por última ocasión una sonrisa, y por primera ocasión en mucho tiempo, tan plena, sin cosas por cumplir ni palabras ni lugares y comenzara la música y lxs amigxs a chocar los tarros.

No somos otra cosa que instantes, eso precisamente condiciona al amor y al odio, al repudio y a la exaltación a un episodio en particular y por completo.

Cansa y jode, y jode mucho intentar mentalizarse o no dar con la manera de estar bien con saber que hay sequía en algún lado mientras acá llueve.

No supiste ser nada más que vida y tu alma se pudrió de ella, y aún en esa instancia te atreviste a generarla y serás siempre todas las sonrisas de la historia descritas en la tuya.

Vos con tanta imaginación y no hallaste ejemplo mejor que luchar, poner el cuerpo y construir, desangrarte para alimentar el ideal de un mundo posible; vos con toda la rareza, esa que poquísimas personas logran reunir jalando una canastilla y copando el súper, oliendo las frutas y devolviendo un gesto que grita todos los platillos; esa que una mano lleva hacia atrás del oído y la otra hacia los latidos y el pensamiento en 3 o 4 compases.

Capaz nos vemos de nuevo, capaz no te libras de mí en ningún universo, pero te quiero ya, en éste, y te quiero en cada mundo posible, en todas las direcciones y en todas partes te quiero igual, antes que todo lo destinado a no ser y primero que toda esa gente destinada a reconocerse.

Por ahora estarás en mis ideas de café o en mis recuerdos de cigarrillos, y si entonces ocurre antes, vamo' al frente y que los pendientes sigan esperando al resto de nuestras vidas.

martes, 20 de febrero de 2018

En cualquier plaza

Debe amarse con el estómago vacío, cierto, no con la sangre procesando, sí que en algún punto convoca y toda se manda de golpe, todas las reservas se exigen y se acentúan los aleteos y ¡carajo!, no quiero estar en otro lado y no encuentro razones para siquiera pensarlo, y qué bien se siente, y qué bien coordinamos nuestro baile en la cocina, y qué bien se mira mi sonrisa junto a la tuya por tu mirada hacia la mía, y todos los leves empujones para echarme del baño que postergan la ilusión de jamás partir del magnífico paisaje que comienza en el improvisado atado de tu cabello y la toalla invita a redescubrir. Todas las veces que te escabulles hasta la primera fila de mi recital de regadera, y todas las veces que me doy cuenta y no me detengo, y soy un mago arrojando agua tibia y te ríes diciendo que no, te tomo de la mano y te subo al escenario y vamos largando tu ropa húmeda, y qué lindo que nos vemos ahora.
Llenarse de mesura y control es cobardía, es no tener imaginación; no, nosotros no, nosotros en cambio somos dos carnavales eternos ocupando la ciudad, todas las calles son nuestras, cada farol, cada lluvia y todos los barquitos que todavía hay gente que cree en perseguirlos. Nosotros nos revolcamos sobre los adoquines de cualquier plaza a fotografiar callejones o edificios, y nos levantamos y no nos sacudimos, y jugamos a atrapar todas las luciérnagas de piso, brincando y cayéndoles encima, tapándolas el tiempo necesario para abandonarlas una vez que nos haya calentado el zapato, y qué lindo nos vemos también.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Sweet song

Las juntas de vecinos eran una porquería con muchas personas: que los gritos de la del 11, las infidelidades de los del 7, las fiestas electrónicas de los chicos del 14, el voyerista del 15 y el chavo del 8; incluso ya a muchas juntas no iba, pero fue a la que tenía que: una nueva vecina.

- Pasa que por mi trabajo se me complica venir, pero ya llevo casi dos meses en el edificio. Soy Melissa.
- Hola Meli, soy Dario, bienvenida. ¿Puedo decirte Meli? - pronto el galán.
- Mmm... no, Mel, mejor.
- Ah, ok - se refundió todo.
- Tú eres el de frente a mi ventana, te he visto creo - no se animó a decir más.
- Sí - y su cara colorada.

Nunca fue muy fanática de su trabajo, creía mucho en buscar a consciencia, imaginarse plena y buscar estar ahí, pero para una gran mayoría las inevitables necesidades y las chingadas obligaciones les limitan a decidir; aún así el edificio era el lugar más asquerosamente aburrido.
Él desayunaba cereal frente a la ventana que daba a la de ella, ella alcanzaba a verlo y se iba a correr; ella cenaba frente a la ventana que daba a la de él y él alcanzaba a verla y se iba a correr.

Cambió todo. Los viernes a la noche de ver y re ver Game of Thrones los reemplazó por un cigarrillo en la ventana y hacer como que leía un periodico para mirarla cantar y bailar; un pequeño corso en mitad del tedio. Los sábados a la noche ella disimulaba tejer en esa ventana para verlo pintar; un pequeño corso en mitad del tedio.

Sabía que era prohibido y con el eterno engaño de no tardar lo ocupó igual; regresó a tiempo para la lucha verbal, en realidad debieron quitarle la placa, pero como muchos, llegaron con la firme intención de llevarse dinero argumentándole que le saldría muy caro y serían un sin fin de trámites; claramente no les resultó y lo que comenzó con su "¿cómo le hacemos señorita?" y primer oferta por mil pesos, terminó con un "¡ya güerita, estamos para cuidar!" y ni un café del Oxxo. Un pequeño corso contra la percudida ciudad.
Alguna ocasión lo detuvieron y hasta al cajero lo acompañaron para darles cooperación, muy generosa. Otra ocasión lo detuvieron muy temprano por portar cara de desvelado, en realidad iba todo roto por sus vicios y de suerte cuando pasaron el alcoholímetro salió toda la cebolla y el trompo de los "Melanie". La más graciosa fue la del periodista que se le pegó en una fiesta que saliendo del antro asustó al ballet parking amenazándolo con llamar un inexistente Ernesto si no aparecía el coche en el próximo minuto; ese día el oficial los detuvo por gusto y terminó escoltándolos que para que llegaran bien a su casa y todo porque este tipo le salió con que conocía plenamente las reformas al reglamento de tránsito que porque en su trabajo recién lo habían visto, se lo dijo tres veces hasta que el tránsito preguntó dónde trabajaba y fue le dijo que un periodico que tal vez conocía; fue la única ocasión en su vida que charolió. Un pequeño corso pudiente.

Dos ventanas y en verdad cuando lograban recordar lo que soñaron se levantaban sobre la idea de investigar el significado, les encantaba pensar que en alguna interpretación venían o hablaría de que en cualquier instante aparecerían de frente y entrarían con las manos frías sobre las mejillas, la pirotecnia iluminaría parte de ambos y sus voces se oscurecerían por la de las luces artificiales, pero no importaría.

Es así que te pienso, dejaré de sostener el chocolate como soldadito de juguete y de ingenuamente creer que con soplarle tres veces lo enfrío, lo largaré para acomodarte tu flequillo y tu gorro de estambre morado. Y acá estás, una vela a mitad de su vida, un vino muy sin embargo y muy barato, pan y queso y cuatro discos de jazz: uno de fondo, dos al sillón y uno acompañando tu viaje al piso, tu sesión de pataleo y lo bien que te cagas de risa.
Le debemos una a la lluvia, el resto huyó menos esa función en el parque, nosotros y tu cigarrillo y hay que ir a San Carlos y traernos un atardecer, a París y traernos uno -si es posible todos- de sus abriles, y un día neblinoso y las northern lights que recíen descubres que así se llaman en inglés y pretendes saber su nombre en tres o cuatro idiomas más.
No creo dejarte pasar a más de un metro de la puerta y buscarte y encontrarnos y tumbar el perchero y desparramar todo lo que trajiste para la cena, podemos no atender al hambre y ahí estará o no, pero no atender esto tan... tan intenso y fatal como el de Romeo y Julieta, aventurero y loco como el de Bonnie and Clyde... je, je ¡qué canción tan más chingona! ¡No debemos no atenderlo! Porque pasa y después uno sabe que debió besar más, desnudarse más, fundirse más y, claro, dejar las tonterías para cuando no haya más opción que el destino de estarlo, tonto.
Mientras no, mientras robémosle minutos al día oscureciendo la pieza y hacernos un recorrido, un diálogo en la oscuridad en el braille de tu cintura y mi espalda.
Imaginaba él.

Es así que te pienso, vienes por mí y sin paraguas para correr bajo el aguacero y se aparece un albergue transitorio y nos miramos encendidos y muy cómplices con esa luz tenue que observa cómo vuela la ropa y después le cerramos los ojos. Esos vasos son tu antifaz, pero nada esconde tu sonrisa y me pides papas porque aunque dije que no, anticipas que te quitaré media orden, y esos horrendos pasteles que llevas cualquier día porque todos los días es cumpleaños de alguien aunque no lo conozcamos, incluso has considerado no ir al futbol, sabes que jamás te lo pediría y te haces el mago y sacas una carta llena de esos dobleces que se aprenden en secundaria y un lindo tulipán naranja y me cuentas algo casi completamente falso que te ocurrió, que antes con tu risa final me daba cuenta y ahora de inicio lo sé, pero igual te escucho porque este tú será el de siempre.
Imaginaba ella.

Dos piedritas a la ventana -¿Me acompañas a correr y a comprar estambre?- dijo nerviosa -¡Dale! Sirve que me acompañas a comprar pinturas.- respondió casi sin aliento.
Un pequeño carnaval rasgando el cielo.














lunes, 30 de octubre de 2017

Vaivén

Ya anduve tantas veces rumbo a lo que aprendí como correcto;
la vida misma, que formó a quienes iniciaron conmigo,
va destapando tantos bellos aspectos
que me detienen a replantear el camino.

Eso que llaman esencia siempre se muestra,
nos dirigimos hacia lo que el cómplice tiempo descubre
porque es parte también junto a los "haz lo que consideres"
y a algún reproche por desajustar un esquema.

Somos el rey de una noche, de tantas
y en la barra a un costado la nostalgia, el desamor, el júbilo y la tragedia
dispuestos a encargarse de que jamás se vacíe nuestro tarro
pidiendo de regreso tan solo el relato de un algo que no han visto,
no como nosotros y anhelan poder, y bajamos la persiana
y dejamos botando nuestra presentación como ideales.

Y los dichos ponen la verdad tan accesible
y cuesta creer que sea tan complicado encontrarla,
y aparece el ideal de nuestros ideales
esa voz adecuada para cualquier momento del día
mirando desde otros puntos los cuentos que se llevó el humo.

Uno no impone, pero intenta convencer y también dará a manos llenas,
y cuestionará eso donde está el punto medio para no sentirse frustrado.

- Tú toma, mientras me duermo en la hamaca que me hiciste- resuelve todo esa voz y esas piernas caen en un blanco macramé. - Me despiertas - alcanza a decir, el balcón la mira escaparse y uno vela el sueño.

La emisora y su programa para desvelados están en estado de gracia con su selección, quizá un último whisky, pero esa torpe versión que todos tenemos de todos y cada quien de sí mismo descuida la luz que la regresa de golpe al balcón - Ya duérmete - y ya fue.

viernes, 1 de septiembre de 2017

La consagración de Kravioto

El tipo tuvo muchas noches mágicas, pero ésa, particularmente, lo colocó en el caótico firmamento de ese impresentable carnaval.

Todo fue que Fauno y Ave de rapiña fueron a la expo. Andaban juntos para todos lados derivado del temor que inicialmente le tuvo Ave a Fauno. El temor fue porque Ave recién ingresaría a la Universidad, pero comentaba que no disponía de mucho recurso, eso se lo dijo a Nenuco y Krillin con quienes vivía, y estos ojetes, sabiendo que le encanta el engruese, le pidieron a Fauno que se la engordara al Ave diciéndole que él (Fauno) podía ayudarle económicamente con su escuela, pero a cambio debía aflojar el boca de mono.

Así lo hizo una noche en el Lov Pub. Le llegó todo buen pedo y bien comprensivo, luego lo abrazó como se abrazan los compadres ya pedos para hacerse soporte, y ahí, sobándole el hombro, le dijo. Ave estaba contento poco antes porque alguien, en ese momento, desconocido se ofreció a pagarle.

- ¿Qué onda men? - pregunta Fauno ya colocándole el brazo por los hombros - ¿Que ya vas a entrar a la Uni?
- Sí, este semestre.
- Me comentan Nenu y Krillin que estás batallando para pagar.
- Je... Sí, ando buscando trabajo para poder pagar.
- Yo puedo alivianarte.
- ¿En serio?

Y ahí comienza la sobadera de hombro y una cara que solo Fauno logra, indescriptible, tendrían que verla.

- Sí, pero con algo a cambio, algo pequeño.
- Je, je - arrancan los nervios - ¿Qué?
- Tienes que darme las nalgas cada que yo quiera.

Ave sudaba ya muy frío, pero se sostuvo y tímidamente respondió.

- No, señor, así no quiero. Gracias.

Los otros dos ojetes se cagaron de risa.
Después Fauno iba al Depa y a veces solo estaba Ave quien no lo dejaba pasar por miedo a ser enchorizado. Terminaron arrancándosela mutuamente.

Nunca nadie podrá decir que sufrió bullying como Ave sufrió.

Fauno es un elemento que llevó Arjona; Arjona también llevó a Chopos & Donas. Fauno llevó a Kravioto, a Arjona lo llevó Carnie, por lo tanto Carnie es responsable de todo eso, así como Ladino es responsable de la Diosa y de Que Pique-Que Pique. Arjona, Chopos & Donas, Fauno y Kravioto estudiaron juntos. Conclusión: Alejen a sus hijos/hijas de esa pinche escuela del demonio.

El día que fueron a la expo Fauno llevó a Kravioto y luego de esa noche Ave comentó que Fauno tenía un amigo que está bien chido, quiso decir "es bien chido", pero sí está chido y se espera que salga en H Extremo.

Ese Kravioto, siempre vestidito de vaquero sexy, una noche en la terraza estuvo escuchando a una pinche pipope que llevó el Ave, y la escuchó presumir mil mamadas de dinero hasta que lo hartó y le sacó lindas palabras: "¡Gano más que tú y tu pinche hermano doctor. Ya rúmbele a la verga!".

Cabe mencionar que entre las tantas chingaderas que había en el Depa, estaba una pipa de barro con forma de chaira que donó Que Pique-Que Pique, y cuando la pipope salió emputada rompió la pipa, Kravioto le dice que no mame y la ruca le responde: "¡Métetela por el cuuul! ¡Por el cuuul! (nunca dijo la última vocal)".

Esa pipa aunque poco duró dejó buenas anécdotas.
Otro día que estaba la raza en el Depa de pronto a la calle llega un pobre tipo -y digo pobre porque no supo a dónde fue a pedir ayuda- pidiendo paro que porque su morra estaba llamándole y el nalga le había dicho que estaba con puros compas cuando en realidad andaba de pingaloca, tons pide de favor lo dejen subir a la terraza a llamarle a su novia así ella escucharía solo voces de vatos y no tanto ruido y ya no habría pedo. Lo dejaron subir.

En la terraza estaban Chopos & Donas, Kravioto, Que Pique-Que Pique, Warren, Ave de Rapiña y Fauno.
El tipo entró muy verga y mientras le mentía a la jermu Chopos & Donas y Fauno le bloquean la salida, Fauno se pone la pipa saliéndole del zipper del pantalón y comienza a sobarla, a cortar cartucho; el vato se da cuenta y se culea todo, por lo que apura su llamada y decide retirarse; Kravioto lo sujeta y le dice: "¡Espérate compadre, ahorita te vas!", y Fauno continuaba sobando la pipa. Pobre güey estaba pálido. Salió corriendo y cuentan que jamás volvió a mentir.

La noche que Kravioto ascendió andaba en el Roots con Nenu y Warren, después llego Krillin. Para cuando Krillin llegó Kravioto ya andaba bien pedote.
Les tocó cerrar el bar y salieron. Camino al coche de Warren, Kravioto recordó los subtítulos de muchas películas y empieza su consagración: "¡No tienes agallas, hijo de puta! ¡No tienes agallas!". Nunca se supo por qué verga se recordó eso.

Decidieron ir a tragar al Félix y ahí Kravioto continuó con su pinche frase de las agallas, de hecho le dijo a un mesero.

Generalmente los viernes (en realidad sábados en la madrugada) los Félix están hasta el tronco, tons a estos vatos les tocó una mesa hacia el fondo del local pegada a los baños. Terminaron de tragar, pagaron y salieron.

Entonces el momento épico de Kravioto.
En la primer mesa del local, la primera pegada a la salida, a la vereda, estaban tres muchachas ya cenando y Kravioto que le pintó la buena educación venía deseándole provecho a todos y todas los y las comensales. Pasaron Warren y Nenu, después venía Kravioto y al final Krillin, y cuando pasa Kravioto por la mesa de las señoritas hace lo propio.

- Provecho señoritas - dice medio tambaleándose y una de ellas comenta - ¡Ay, qué asco! - refiriéndose a Kravioto y entonces sí como las grandes invenciones de la humanidad, como el "¡Eureka!" de Arquímedes, se regresa Kravioto únicamente para inmortalizarse.

- ¡¿Qué asco?! ¡Mira mira! ¡Pinche pedorra! ¡¿Qué asco?! ¡Te lleno el burro de billetes!

martes, 29 de agosto de 2017

Ritmo Africano | 18 | Danza del 18

Es y será siempre lo más cercano y humano, si es que alcanza la categoría de especie, al llamado de León-O a los Thundercats, ese que la espada ponía en el cielo el escudo del pinche gato y a todos y todas los y las integrantes se les prendían los ojitos. Así con el Ritmo Africano.

Para fines de los 90's el hermano mayor de Krillin compra la pinche colección de discos de Instrumental History. La colección que consta de 3 volúmenes y cada uno con 2 discos; en el volumen I en el disco 1 el tema 7 es Ritmo Africano, melodía compuesta e interpretada por Bert Kaempfert y que se publicó en 1962.

La costumbre en cada cumpleaños de alguno de los integrantes del Depa, además de la peda, era un  vals con el festejado, vueltecita, arrimón y piquete de yofo. Generalmente se bailaba pinche "Quinceañera" de Thalia, sino que en 2011 Krillin que estaba de baquetón en su tierra, y en vísperas de viajar para el cumple de Don Galleto, revisaba su carpeta de música y encontró el volumen I de Instrumental History; se prendió chingos y decidió algo que cambiaría a la sociedad regiomontana, bueno, no tan pasado de riel, pero muy poca gente lo entendería y mucha lo disfrutaría.
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Cuando llegó era un Lic. coordinador de un periodico estudiantil, cuando se fue ya era el Acá.

No se sabe con exactitud el origen de su nombre, ese nombre. El Cancos decía que porque cuando iban a tragar a unos tacos siempre los pedía bien bañados en salsa; una idea más creíble es el uso constante de la palabra, tal cual pasó con "Gandhi".

Cada que salían del comedor del trabajo Cancos religiosamente lanzaba la convocatoria: "¿Gandhi o qué?" para ir a la librería, tanto la engrosaba y siempre iban y solo él nunca compró algo; Don Galleto para castrarlo -al Cancos- comenzó a preguntar a todas horas: "¿Gandhi o qué?", después dejó de ser pregunta y se hizo respuesta: "¿Unas cheves o qué?... ¡Gandhi!", para terminar siendo otro apodo de aquel tímido Lic. que llegó al Depa una calurosa noche de mayo del 2008.

Al Lic. lo llevó el Cancos, aunque ahí todavía no era el Cancos. El título de Cancos se lo ganó otra noche, el motivo jamás tendrá relevancia o sí, en el Depa que siempre había peda. Ese día estaban puros vatos: Megadeath, Cancos que llegó con Don Galleto y Alex Bañado, AC -quien después se convertiría en Totopo y Manuel Uribe-, Warren, Krillin y Ave de rapiña. Megadeath andaba ahí porque fue a un concierto de la banda con el mismo nombre, de hecho por ese día y concierto se le quedó el mote.

Ya con la noche puesta y la horda inflando en el balcón, una morra desde la calle le grita a Krillin.

- ¡Hey, amigo!
- ¿Qué pasó?
- ¿Puedo subir con ustedes?
- ¿Eh?
- ¡Ay! ¡Baja por favor!

Y Krillin ponzoña bajó.

Ya en la calle.

- ¿Qué pasó, amiga?
- Es que te pregunto si puedo subir con ustedes.
- ¡Aaah! ¡Sí!
- Bueno, pero diles que somos excompañeros de un trabajo, no vayan a molestarse por ser desconocida.
- ¡Ja! No creo, pero les digo.

Y subieron.

Megadeath se va al concierto cuando la pisteadera arrancaba y regresó ya con un desmadre armado.

Cabe aclarar que la chica era la única mujer en ese momento y según ella había ido a visitar a su novio, quien según ella era vecino del Depa, pero no lo encontró y para hacer tiempo a ver si en el inter aparecía, fue a refugiarse ahí.

Antes del balcón estaba la sala, a un lado de la puerta de salida, recargado a la ventana, el sillón para dos personas; el sillón para tres justo frente a la puerta, de hecho llevaba años así porque uno o dos años antes ahí en el de dos quedó fundido Nacho y le tocó el primer ataúd; en paz descanse Nachito. El pedo es que Alex estaba sentado... perdón, el sillón individual estaba frente al de tres y a un lado de la entrada al Depa... Alex estaba en el sillón de dos junto a Don Galleto quien ratos antes estaba en el individual mirando cómo bailaba Cancos (que todavía no era Cancos) con la morra, se enderezó, relojeó para ambos lados como si fuese a cruzar la calle y al ver que no venía auto estira su brazo derecho y le da una testereada bien malandra en el locu a la morra, se cagaron de risa y le dijeron que no mamara, a lo que él respondió - ¿Qué güe? Si le molestara se hubiera ido. ¿Te agüitas?-; Krillin estaba en el individual, AC/Totopo/Manuel Uribe acostado en el de tres, Warren en el baño, Ave de rapiña bailando con la morra, Cancos (que todavía no era Cancos) queriendo volver a bailar con ella; en un momento la chica pide cigarro y ya no había, por lo que toma la iniciativa de pedir cooperacha para ir por más. Fue pidiendo de uno por uno recibiendo monedas hasta que llegó con AC/Totopo/Manuel Uribe -Saca 5 pesos para cigarros - le dijo - ¡Ah chingá! ¡Yo ni fumo! - le respondió, y todavía no completaba su frase cuando Cancos (que todavía no era, pero que ya estaba por convertirse en Cancos) llega por atrás de ella, la aplica abrazo de koala y comienza a hacer ese inconfundible vaivén arrimándole el chorizo como los perritos con alguna pierna de su agrado y Alex grita - ¡¿Qué tienes, Dxxxxx?! (se omite el nombre pa' no quemar raza) ¡¿Qué te pasa?!- pero estaba privado, ojos de huevo cocido y siguió su vaivén.

En el recuento de los daños salió ese detalle al que Don Galleto se refirió acertadamente como "cancos"; exactamente dijo: "luego pinche Dxxxxx (vuelve a omitirse el nombre pa' no quemar raza) dando cancos a la morra", y ahí quedó bautizado.
Megadeath tenía diseñado un plan malévolo, pero Cancos (que ahí ya era Cancos) se enamoró y se fue por todo Físicos llevando de la mano a su nueva conquista.

La noche terminó y como a eso de las 6-7, AC/Totopo/Manuel Uribe y Ave de rapiña dicen que irían al Seven, Krillin les pide un refresco... ¡Aaah! En su cuarto, encerrado con Rockeando Bien Duro, estaba Nenuco. Esa ida al Seven se prolongó más de una hora y cuando Megadeath y Krillin estaban por guardarse (Alex, Don Galleto y Warren ya se habían ido), doblando la esquina, la voz del Ave de rapiña.

- ¿Ustedes qué toman? - le preguntó a una de las tres morras con las que volvieron.
- Pues whisky, vodka.
- ¡Qué bueno que les gustan las tecates!¡Aquí somos bien tecateros!

Camino al Seven decidieron ir por una campechana bien parada. Estaba cerrado así que regresaron a los Félix en donde tres chicas algo les preguntan y pinche Ave ofrece llevarlas a su casa; para eso había que despertar a Nenuco, pedirle el auto y llevarlas hasta Medicina.
Era domingo por la mañana cuando conocieron a Rockera, Droopy y Sorbitos, que ahí todavía no tenían esos títulos.

A Don Galleto lo conocieron como coordinador del periodico estudiantil, tipo muy reservado, de rasgos medio hindúes -bien podría ser el genérico mexicano de Jamal Malik-, un lunar a un costado de la nariz, un pinche tic en ambas manos que canalizó con su famoso "¿Eres acá*?", unos pinches pantalones de mezclilla con pinzas, unos putos calcetines guindas que siempre llevó a los juegos de fut y una severa manía de estar agarrándose el culo, vulgo "burrearse".

* El "acá" puede desarrollar conversaciones enteras, puede ser pregunta, respuesta, estado de ánimo o mandada a la riata.
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Coincidió que el 26 de marzo cayó en sábado y la bandita reportó en la 5ta sede del Depa. Se armó la pisteadera y se llegó el momento del vals; hasta ese momento todos bailaron a Don Galleto según la tradición y entonces sale Krillin - Conmigo vas a bailar otra rola- y le pide a Latrell que le pique play.

Ahí iniciaron como el bailecito de Mia con Vincent y así unos instantes, pero no se puede, no existe poder humano que contenga a Don Galleto ya danzando y prendido. Comenzó a patear cosas, después quiso hacer su versión de taktakbuket por encima de una silla y se partió la madre; después se agarró del tubo -característica del Depa, el tubo- y continuó a la vuelta y vuelta y después acompañó con un saltito.

Tal cual hizo con "La guitarra" repitió un vergo de veces "Ritmo Africano" y fue definiéndose la coreografía. Tendrían que verlo, es difícil de explicar los pasos, eso sí, hay conteo hasta tres y entonces viene el brinquito con un "¡eh!"; quien quiera decide que la danza continuará en reversa.

Es simplemente hermoso que apenas suenas las primeras notas y no importa lo que está haciéndose: comiendo, cagando, bailando, de Romeo, si acaba de sentarse, los ojos de la raza se prenden y en chinga corren hasta el tubo para ejecutar la enseñanza bañada.

Como nunca faltan los 18's, en una de esas de Ritmo Africano hubo reseteadas y originó la danza del 18, solo que esa es a ritmo del Himno Nacional de la Cumbia/Danza de los Mirlos de Damas Gratis.

El 18 -no el paquete de cervezas- es un juego infantil allá por el norte al pie de la Sierra Madre; seguramente tiene otros nombres acorde al código postal. El juego consiste en que alguien de las y los participantes -generalmente elegido/a por nalga (puños, envergado/a)- debe corretear al resto y al alcanzar a uno o una tocar levemente y gritar: "¡18!", entonces esa persona alcanzada ahora tiene la tarea de hacer lo propio y así hasta terminar jarto1 o la maestra amenace con prohibir la entrada al salón luego del recreo a quien ande sudado/sudada.

Durante un vergo de años el juego permaneció como tal hasta que un día volviendo del Mc como a las 5am, ya para subir al Depa -que entonces estaba en un segundo piso-, Ave y Krillin observan en el depa de al lado al vecino con ventana abierta, luz encendida, en pelotas y pegándose un puño fantasma del fénix; lo observaron durante media hora y la morra nunca apareció. Deciden por fin ingresar al Depa -al de ellos, no al del vecino- no sin antes gritarle al vato: "¡Qué buen paquete tienes, papi!", y ahí Ave comienza a subir, Krillin que venía atrás recuerda el juego de infancia y lo modifica dándole un pinche piquetón en el puño de ligas al Ave y gritando: "¡18!". Entonces el 18 evolucionó.

Tiempo después la Gemela Buena ganó el premio al 18 del año por una reseteada que le dio a Krillin.

En una de esas de Ritmo Africano, donde ya figuraban muchos 18's, Ave decide poner el Himno Nacional de la Cumbia y nace la danza del 18, la cual básicamente consiste en bailar esa canción picándose el chicloso entre quienes bailan.
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1Jarto.- Comodín verbal (oral y/o escrito) utilizado por la raza de Tamiahua. Ejemplo:
- Vamos a jartar = Vamos a comer.
- Ando bien perro jarto = Ando muy cansado/ebrio/fastidiado.

jueves, 24 de agosto de 2017

La leyenda del Ave y la Monkiki

Tenía sus ventajas ese lugar, excelentes ventajas.

En el mundo popularmente conocido como de "Estudihambre", y sobre todo para el foráneo, y al menos en Monterrey, y si se es del promedio del que le gusta inflar, dar con el McMullen's era algo como una bendición, el "vine buscando cobre y encontré oro" de la época.

Una gran ventaja era que el cover de entrada era de $50 (cincuenta pesitos) y la cheve de media estaba en $5 (cinco pesitos) cada una.
Eso principalmente, pero un dato no menor es que tocan o tocaban en su mayoría rock, ska y música carnavalesca; de hecho la primera ocasión que fueron fue en carnaval. Fiesta total.

Con los años, y ya no siendo estudihambres, siguieron yendo los viernes.
La otra gran ventaja era que alguno de la banda siempre tuvo aceptación y atracción por personas de proporciones amplias, mismas que le patrocinaban el pedo a la raza para que ahí siguiera el vato, girando el tololoche.

Esa noche eran 4 de la raza: Ave de rapiña, Fauno, Warren y Krillin.

El Ave una ocasión en otra peda coincidió con un tipo oriundo de su tierra cuyo acento es muy distintivo. Charlaron entre coterráneos  algunos 5 minutos hasta que el otro le dice al Ave: "para mí que no eres de allá o eres fresa porque no tienes el acento"; nunca antes ni después se lo vio al Ave tan ofendido como por el hecho de que alguien le catalogara de fresa.

Ante instancias donde el honor está en juego la lógica dice que debes retar a quien te engrosó a un duelo de pistear tequila.
Un litro y medio a puro shot y el tal Jacobo quebró, se puso hasta el huevo y guacareó, su jermu resumió todo su sentir en una frase: "¡No mames Jacobo, chinga tu madre!", mientras le limpiaba el vómito. Por otro lado el Ave aguantó de pie otros 5 minutos y fisuró, pero sin vomitar, de hecho el indicador de su ebriedad siempre fue su balbuceo como caballo, y eso hizo. Ese día Fauno y Krillin lo sacaron de casa del Cancos hecho un bulto, lo llevaron hasta su casa en donde el Ave comenzó a pedir auxilio a Luis Padua por supuesta violación.

Fauno llevaba casi 8 años sin beber alcohol, con lo cual en el Mc pedía pinches limonadas, las cuales bebía con su semblante más nefasto.
Ese día se fue rápido. Estaba paradillo , todo pinche nefasto, bebiendo su pinche limonada cuando una morra empieza a bailarle, a embarrarle las nancys en la chaira, sujetando sus tobillos (los de ella) sin flexionar sus piernas (las de ella también) y este güe pelaba los ojos como pinche gato de reloj y paraba trompa para sorber del popote de su pedorra limonada. Se agüitó y se fue al chori.

Quedaron Warren, Krillin y Ave.
De pronto una morra de muy baja estatura, proporciones anchas y rostro exótico -una pinche monkiki (que de hecho así se le conoció después)- aparece haciendo con Warren algo similar a lo que pudrió a Fauno, pero Warren vivillo desde chiquillo -y no les presto ni les aviento una chingada- se la montó al Ave quien nunca rajó para esos menesteres.

El escenario comienza a complicarse con el incestuoso trío de dos hermanos y su hermana que se testereaban más cachorro que pinche Pimpinela. Uno de ellos empieza a bailar a la hasta entonces pareja de baile del Ave, a lo que Warren y Krillin le cargan calor de que ya se la bajaron; Ave se reorganiza y dice: "¡miren!", vuelve a bailar con la petisa, pero más cachondo. El hermano retador vuelve al ataque, pero mááás denso, Warren y Krillin: "¡Uuuh!", Ave: "¡miren!"; baile malandro y beso: "nada más a mí me besa", y ante eso no hay competencia. -¡Vámonos!- le dice Ave a la Monki y ella aceptó. Ave vuelve a ganar duelo.

Arrancaron hacia donde la camioneta de Warren: Warren al volante, Krillin de copiloto; atrás Ave y Monki, pero ella decide viajar asomada entre respaldos para ir haciendo conversación.
Lo raro se da cuando ella intentaba conversar y la voz se le cortaba o pasaba de fluida a forzada cual si estuviese tirando el lodo, y se escuchaba un "ji, ji, ji, ji" del Ave.
Krillin relojea y ve que Ave seguía con su risita, mas ahora se llevó un dedo a la boca exigiendo silencio. - Tú ¿a qué te nnndeeediiicas Waaarrennn?- ella de nuevo y la risita del Ave. Ahí Krillin entendió que el Ave estaba aplicándole el ahogador a la morra.

Llegaron a casa del Ave donde también vivían Krillin, Nenuco, Caballero Cachondo y Manuel Uribe.
La morra entró al baño y ahí Ave aprovecha para organizar horchata. Según su plan en algún momento la morra se prendería chingos y él le hablaría a la demás raza para tirar chingos de Escuis. Ave se encierra con la morra, Warren se va y Krillin se guarda.

Ese depa estaba así:
- Entrada: a mano izquierda la sala, luego la terraza.
- Entrada: a mano derecha cocina, luego patio de lavado y cuarto de Manuel Uribe.
- Entrada: de frente y habilitado con paneles de yeso el cuarto del Ave, a la derecha el cuarto de Nenuco; a la izquierda el baño y enseguida del baño el cuarto de Caballero y Krillin.

A la mañana siguiente Krillin sale de su cuarto con dirección al cuarto de Nenu, pero al pasar por el cuarto del Ave nota que no está el colchón, se asoma a la terraza y lo ve ahí, asume que Ave lo sacó para malandrear al aire libre. Llega al cuarto de Nenu, Nenu está en su escritorio jalando y Ave todo agüitado sentado en la cama de Nenu.

- ¿Y tu colchón, güe?- pregunta Krillin.
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Dile que te cuente!- se la cura Nenu.
- ¿Los pelos de la cola? - sigue la cura el Krillin y continúa preguntándole al Ave - ¿Qué verga hiciste, puñetas?
- ¡Pinche vieja me mió!

viernes, 11 de agosto de 2017

Llegando llegaste

Para la Chinis carajuda, la más victorense de Yuríria, y escribo esto porque portas mucha bohemia Méndez...

Arranco con una breve confesión, y es que ante tal consigna esa fue la primer impresión; me sentí cual Joan Sebastian con Julián o Tommy y las cartas de Paco.

La gente debería enamorarse como tú, y no solo me refiero a encontrar algo de uno o una en otra persona, sino en todas las cosas: reír, viajar, emborracharse, bailar, comer un elote del modo que lo haces; dejar las dudas para quienes precisan evaluaciones para calmar la incertidumbre de si es el camino correcto; dejar los miedos para quienes alimentan la deplorable creencia de que algún día lo harán, como si fuesen a estar cualquier tarde.

Hasta que no se disponga de una manera física de volver en el tiempo, no es posible saber si era posible saber tanto de una persona sin conocerla, ahora están las redes y/o ciertos dispositivos que agilizan esta cuestión.

Pera de Goma tiene un tema de nombre "Tu mp3" y que plantea el dispositivo de una chica olvidado en un colectivo y encontrado por un chico; después el deseo de él por retoparse con ella y compartir gustos musicales afines revelados por la tecnología. Hay personas que no les gusta que vean su música (en teléfonos o reproductores) pues consideran que es como leer su diario personal.

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En algún punto alertarían que era casi el video de una canción, una versión muy de parques y tiempos mejor invertidos que lo que oficialmente deberían cumplir de "Más extraño que la ficción", pero sin la voz del narrador sacudiendo la existencia.

El tipo se sentaba diario justo a un costado de donde el colectivo blanco con azul escupía a media universidad y tres cuartos de prepa, ahí bajo la relajante sombra de la valla de viejos árboles cuyas raíces despatarraron la vereda, justo terminando el puente. Pasaba horas pendejeando con su vecino y compañero de salón, poco resolvían y juntaban el dinero que era para sus almuerzos para convertirlo en dos refrescos y ocho cigarrillos sueltos -cuatro para cada quien-, o dos cafés con leche y la misma cantidad de cigarrillos. Jamás iban a clases.

Tan solo dos ocasiones la vio, ella quizá ninguna. La primera fue el día que ella bajó del colectivo y rápido tomó otro, pero fue suficiente para que él quisiera verla a diario, encararla y pasear o colarse a alguna sala de cine y fastidiarle la función a quienes en verdad solo tienen las horas del mediodía para saciar su cinefilia. La segunda meses después ella tomó más tiempo en abordar el otro colectivo, él la observaba intermitentemente y a distancia para no levantar ninguna sospecha que muy seguro terminaría con tintes perversos.

- ¡Qué linda es esa chica! - arrojaba el humo y frotaba el nervioso sudor de la mano desocupada, porque en la otra tenía el cigarrillo, aclaro.
- Y, ve a hablarle güey - pragmático el amigo.
- Me da culo.
- Dame un consejo.
- ¡Chupas!
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Pos ve cabrón!
- Me va a mandar al chorizo.
- ¡Güey! Vas a hablar, no a pedirle cooperación para tus imaginarios hijos enfermos.
- ¡Ya sé, pendejo!
- ¿Entonces?
- Güey... Además está con los pinches audífonos.
- ¡Ay, no mames!

En ese momento se acerca otra chica a hablar con la chica, ella se saca los audífonos y coloca a su costado el reproductor y auriculares. Charlan hasta que llega el otro colectivo y suben, pero olvida su música, y por imposible que suene, nadie más lo notó solo el muchacho a distancia, y fue por él.

- Tengo que devolvérselo.
- ¡No mames! ¡Quédatelo!
- ¡No cabrón!
- Bueno, pos otro día que ya tenemos que caerle.
- ¡Chinga'o! Pos sí.
- ¿Qué pinche música trae? Seguro puras mamadas, se ve fresa la morra.
- A ver...
- ¿Sí le sabes, nalga?
- Aguanta güe.
- ¡Ándale cabrón!
- Mmm... Maluma...
- ¡No mames! ¡Hazle un favor y tíralo!
- ¡Ja, ja, ja, ja!
- ¡Son mamadas!
- ¡Ay, no mames! Bien que cantas pinche "Despacito".
- Bueno ¡qué güe! Está pegajosa.
- Mira güe ¿sabes cuál está pegajosa?
- ¡El cenizo tienes pegajoso!
- ¡Ja, ja, ja, ja!
- ¿Neta puro pop?
- No. De hecho trae una lista de música viejona.
- ¿Viejona tipo fox trot?
- No.
- ¿Tons?
- Sandro, Enrique Guzmán, Leo Dan...
- ¡No seas mamón!
- ¡Piero!

Pasaban los meses y no volvía a encontrarla y ni el frío lo ahuyentaba.

- Güey, al chile voy a entrar a clases, hace un chingo de frío. ¿Te quedas?
- Date güe, a ver sí aparece.

Entre bocanadas escuchando su música, la de ella.

- Pensé que ya no lo vería - voz de mujer que lo cimbró.

Alzó la mirada y por fin.

- Hace tiempo que te busco para devolvértelo - se reagrupó y habló firme.
- Si eso fuese, ahí están mis redes, hay maneras.
- Pero quería que fuese así.
- Pues gracias.
- ¿Puedo invitarte un café?
- No te conozco.
- Precisamente.
- Ok. Por cuidar de él.

Pidieron dos cafés con leche.

- Nunca vas a la escuela ¿verdad?
- Je, je, je, je, algo así. ¿Se me nota?
- Pues seguido te veo sentado bajo los árboles.
- ¿Y por qué nunca me hablaste?
- No te había visto con mi pertenencia.
- ¡Oh! Te juro que desde que lo olvidaste te busco.
- ¡Ja! Está bien. ¿Viste algo? ¿Mis fotos boudoir?

El tipo se sonrojó.

- ¡No! ¡Te juro que no vi fotos!
- ¡Ay! ¡Meses con él y vas a decirme que no husmeaste!
- ¡Te lo juro! ¡No vi fotos!
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Es broma!
- Je, je, je, je...
- ¿Entonces? ¿Solo la música?
- ¡Sí! ¡Te lo juro!
- Debes ser muy religioso.
- ¡No! ¡¿Por?!
- Todo lo juras ja, ja, ja, ja.
- Es que...
- ¡No te apures! ¿Te gustó algo?
- ¡Piero!
- ¡Aaah! ¡Me encanta!
- Es muy bueno. Algún día dedicaré "Llegando llegaste".
- ¡Muy linda!
- Sí.
- Sabes...
- Dime.
- Sabía que lo tenías.
- ¿En serio?
- Sí.
- Y...
- Y... Aunque es mío, no me animaba a hablarte.
- Bien podías hasta tildarme de ladrón.
- ¡Ja! Y, sí.
- ¿Entonces?
- Quería que fuese así.
- Y, acá estamos.
- Y, sí.
- Y, es de mañana.
- Ajá...
- Mezclas tu café, mezclo el mío.
- Ajá...
- Pero...
- ¿Pero? ¿Tan pronto con peros?
- Y, sí...
- ¿Pero qué?
- Pero con la diferencia que no tengo que dibujarte más en una servilleta blanca.
- Je, je, je, je. ¡Cierto!
- Cierto.
- ¿Y luego?
- Luego...

El tipo exhaló brevemente, la miró y esbozó una pequeña sonrisa, luego la besó.

jueves, 3 de agosto de 2017

Todavía y siempre (el cielo puede esperar)

Con el parrillero, tres recipientes con salsas diferentes y dos sándwiches de bondiola como testigos:
- Esa canción se la cantaba a una novia.
- ¿La versión de Salomón Robles o la del Buki? Je, je, je, je.
- ¡¿El Buki?!
- Sí güe.
- ¡Nomb'e, no seas mamón! ¡¿A poco también la canta ese we?!
- ¡Pos si él la escribió!
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡No mames güey! ¡Ja, ja, ja, ja!
- ¡Neta güe! Ese güey la compuso.
- ¡Ni de pedo!
- Al chile güe, el vato la compuso.
- ¡Cabrón! ¡Ni de pedo ese güey pudo escribir una frase como: "algún libidinoso que te hable palabras románticas".
- ¡Oh chingá! La voy a buscar y te paso el video pa' que veas que no es mamada.
- ¡Ja, ja, ja, ja! Bueno cabrón.

Parece que ocurrió un día de diciembre en Puerto Madero mientras amanecía.

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Creía estar comprobando esa creencia de que toda la vida te pasa en instantes cuando estás por marchar, ya nada esperaba, incluso pensaba que la vida no era otra cosa que eso, un instante. Se esforzaba para mirar a sus costados, algo buscaba y nadie entendía; entonces llegó ella.

- ¿Qué buscas? - preguntó tan elegante, pero extrañamente cálida a como se dice que es.
- Creo que a ti - habló apenas y entre cortado.
- Me caes bien, siempre fue así.
- Jamás tuve curiosidad por ti.
- Pero si sabías que vendría.
- Igual nunca me interesaste, no me lo tomes a mal.
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Nooo! ¡Para nada! Eres sincero y te lo respeto, la mayoría lo dice por miedo.
- Me imagino. Tú dirás...
- Je, je, je, je. Todo para lo que decidiste vivir te tiene en este lugar: estabilidad económica, respetar ciertas reglas, la necesidad; una persona que quiero mucho dijo ésta no debería truncar tu sueño ¿estás de acuerdo?
- Sabes que quise y no me dejaron.
- Quisiste un tiempo, después fuiste tu propia censura.
- Es que...
- No te preocupes más, no a esta altura, no ahora.
- Tienes razón.
- ¿Seguro que me buscas a mí o...?
- ¿Podré engañarte alguna vez?
- ¡Ja! ¡No!
- Entonces sabes a quién busco.
- De hecho. Quiero mostrarte a un pequeño que tiene sueños como los que empolvaste.
- ¿Puedo?
- ¡Claro! Obsérvalo y decide si está contento con lo que hicieron de él, con cómo cuidaron de él.

El tipo se largó a llorar a cuenta gotas, pero con inmenso dolor y un dejo de arrepentimiento.

- Calma - dijo ella- vengo a ofrecerte un trabajo.

Arrastró el pulgar y el índice de la derecha desde los pómulos hasta el tabique nasal para sacarse un par de lágrimas, sollozó y exhaló.

- ¿Acá?
- ¡Obvio! El cielo, si es que vas para allá, puede esperar; además mi trabajo es muy mío y ahí no contrato a nadie ¡ja, ja, ja, ja!
- Con lo bien que me viene un poco de sarcasmo ¡no mames!
- ¡Ja, ja, ja, ja!
- Bueeeno ¿cuál es el trabajo?
- Todavía y siempre hay y habrá gente que se enamora, gente que se despide, se angustia, pierde la esperanza...
- Mmm...
- ¡Bah! Mucho tiempo jugaste a generar deseos por cosas que no se necesitan, ahora ocupo que halles la manera de hacer eternas las sensaciones, una emocioteca que al percibir lo que hiciste se evoquen esas cosas que todavía hay y siempre habrá.
- Es complicado.
- ¡Claro que lo es! Incluso pasarás más tiempo buscando oportunidades que haciéndolo.
- ¿A cambio de qué?
- ¡Ja! Te dirán que puedes hacer lo que quieras, te envidiarán eso.
- ¿Entonces?
- Entonces enséñale a tu sombra trucos de magia, chistes, a ser divertida.
- ¿Tanto así?
- Vas a ayudar a generar las polaroids de los álbumes que el corazón y la memoria cada tanto hojean, cada que se citan a tomar un café.
- ¿Aún puedo ayudar al niño?
- Él es el principal para tu trabajo.
- Más complicado.
- Y, tu sueño estaría siendo mi necesidad.

Así en un vendaval se extinguió toda la luz, todo el sonido y el pequeño está a un costado de la cancha junto a tanta gente siendo un Hediondo del Fracc. más, sabe que no entrará a patear, pero descubre sus primeras figuras, se ríe y va adaptándose al escenario que antes no alcanzó; ríe con toda la felicidad de alguien que cuenta que tiró acordes con Lennon y fumó un puro con el Che.