¡Qué tarea! Tengo que frecuentarte,
estar a ti, creyendo que descifro lo que piensas,
creyendo que lo sé y, claro,
que ahí emprendo largas caminatas.
Todo este empeño sería arrogante
llamarlo loable, audaz, estructurado,
pero algo en ti me mueve o toda tú.
No te preguntes si es que te parece
que me voy vaciando, quedando sin recursos,
tal vez entonces habrás recorrido
hasta las fronteras de lo que me inspiras
para adentrarte en los caminos
de lo que juntos inventamos.
Y volver, releer aquello que en algún punto
te resultó familiar y ahora notas distinto,
porque es así, este amor siempre se renueva
o quizá jamás se consume.
gatts
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