Poco ayuda, porque en el presupuesto del tiempo,
poco está canalizado hacia mí.
No quiero robar discursos y que suenen a que son míos.
Me hallas huraño, como otras veces hallaste alegría,
confidencia y como algunas ocasiones
encontraste mis brazos esperando a los tuyos,
mis manos embriagadas de tus piernas, de tus pechos,
mis ojos distantes, ahí sumergidos en nuestras sombras,
inhalándote, donde algunas veces nos dijimos todo
en silencio y sin prisas.
De esa calma yo hablo,
como quien pinta la vida, como quien captura esencias,
como quien resuelve perfiles de un viaje entero
y le asigna situaciones a toda una sinfonía.
Con la calma que desmenuzas un guante
hasta que te resulta adecuado, así te pienso,
así te busco, así te atiendo.
Mencionaste tus nervios
pero no hablamos de los míos,
a mi me tocan fragmentos, esbozos,
y lo veo con ansiedad, con desesperación,
pongo sobre la mesa cada encuentro
como piezas de rompecabezas,
cuando dirijo el tiempo, comienzo a armarlo,
se vislumbra tu figura y en pequeñas porciones,
lo evoco todo.
Hubo momentos que cada palabra que acá coloco,
les di un valor, un nombre, y ahora todo lleva el tuyo.
Te escucho hablando, declarando con enorme alegría,
donde tu sonrisa no basta, ni el conjunto de ella con tu mirada,
ni tu sonrojada nariz, que ya no hay que regular más el tiempo,
ahora nada lo invade, ahora nada nos limita,
comencemos por nuestro mejor recuerdo, sin gafas,
sin prisas fundirnos y así, ir cayendo como manto violeta
que cobija todo un parque.
gatts
No hay comentarios:
Publicar un comentario