martes, 7 de abril de 2015

Granadas de mano

Creo que era Beethoven quien decía que el Do es rojo, no estoy seguro, pero entre tantas cosas que me resulta interesante pensarlas, donde la vida tuviese fondo musical y donde las ciudades estuvieran cubiertas por un domo - como el que sugieren en la película de Los Simpsons - y dentro del domo estuviese lleno de Sprite y pudiésemos andar, respirar, son las que más pienso, pero un poco enfocarme en la primera y derivados.

Si hay que despertarse a las 5 y monedas, debería ser para ver el amanecer y no para alistarnos para 2 horas de viaje y de caos intentando llegar a tiempo a un lugar y a una actividad que muchas veces, ni a los 15 días de realizarla, nos gusta ni mucho menos nos saca una sonrisa.

Si eso es lo que queremos entonces está perfecto, sólo nunca nos despertemos contando el cereal y lamentándonos de no haber siquiera intentado lo que sea.

Por ahí y somos una gran maqueta austera, obra gris con mesura, cordura obligatoria, y todo esto es un maldito y enorme lienzo puesto para nuestro antojo.

Pensando en ese fondo musical como una producción en serie, todos programados a cumplir, se escapa un sujeto que logra despertar y se vuelve el encabezado total: un asesino. El tipo sorprende grises personajes automatizados - de esos que despiertan siempre a la misma hora, se levantan hacia el mismo lado, desayunan lo mismo, salen y toman la misma ruta aventando madres por las probables mismas razones del día anterior; los días de descanso los ocupan para compromisos sociales, adquirir cosas para la casa, participar en rituales religiosos y esperar que se reactive todo lo mencionado - y con un artefacto de su invención, les revienta la sien y, contrario al carmesí que es tal vez lo único no gris para nuestros personajes, comienza a fluir un río de colores, formas, sonidos, aromas, sabores.

O bueno, pensémonos como granadas de mano: totalmente opacos y con un seguro en la cabeza porque de no tenerlo volarían esquirlas. Un buen día notamos que el seguro se remueve fácil y vuelan colores, formas, sonidos, aromas, sabores, texturas.

Alguien que de nacimiento no ve o no escucha o ninguna de las dos, se inventa el mundo.

Aceptándonos grises y nos alcanzara este asesino:
¿Cuál sería el primer color que volaría de nuestra cabeza? ¿Cuál sería el primer aroma, el primer sabor, el primer sonido, y qué música tendríamos de fondo para cuando se aproxima este sujeto y qué música para cuando comienza la lluvia?

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