Creo que era Beethoven quien decía que el Do es rojo, no estoy seguro, pero entre tantas cosas que me resulta interesante pensarlas, donde la vida tuviese fondo musical y donde las ciudades estuvieran cubiertas por un domo - como el que sugieren en la película de Los Simpsons - y dentro del domo estuviese lleno de Sprite y pudiésemos andar, respirar, son las que más pienso, pero un poco enfocarme en la primera y derivados.
Si hay que despertarse a las 5 y monedas, debería ser para ver el amanecer y no para alistarnos para 2 horas de viaje y de caos intentando llegar a tiempo a un lugar y a una actividad que muchas veces, ni a los 15 días de realizarla, nos gusta ni mucho menos nos saca una sonrisa.
Si eso es lo que queremos entonces está perfecto, sólo nunca nos despertemos contando el cereal y lamentándonos de no haber siquiera intentado lo que sea.
Por ahí y somos una gran maqueta austera, obra gris con mesura, cordura obligatoria, y todo esto es un maldito y enorme lienzo puesto para nuestro antojo.
Pensando en ese fondo musical como una producción en serie, todos programados a cumplir, se escapa un sujeto que logra despertar y se vuelve el encabezado total: un asesino. El tipo sorprende grises personajes automatizados - de esos que despiertan siempre a la misma hora, se levantan hacia el mismo lado, desayunan lo mismo, salen y toman la misma ruta aventando madres por las probables mismas razones del día anterior; los días de descanso los ocupan para compromisos sociales, adquirir cosas para la casa, participar en rituales religiosos y esperar que se reactive todo lo mencionado - y con un artefacto de su invención, les revienta la sien y, contrario al carmesí que es tal vez lo único no gris para nuestros personajes, comienza a fluir un río de colores, formas, sonidos, aromas, sabores.
O bueno, pensémonos como granadas de mano: totalmente opacos y con un seguro en la cabeza porque de no tenerlo volarían esquirlas. Un buen día notamos que el seguro se remueve fácil y vuelan colores, formas, sonidos, aromas, sabores, texturas.
Alguien que de nacimiento no ve o no escucha o ninguna de las dos, se inventa el mundo.
Aceptándonos grises y nos alcanzara este asesino:
¿Cuál sería el primer color que volaría de nuestra cabeza? ¿Cuál sería el primer aroma, el primer sabor, el primer sonido, y qué música tendríamos de fondo para cuando se aproxima este sujeto y qué música para cuando comienza la lluvia?
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